/ jueves 11 de julio de 2019

11:11

Siempre lo he dicho; las relaciones personales íntimas serán las que más nos harán crecer.

Estando soltero uno se va acostumbrando a acordar las reglas de la casa y del juego sin nadie que valga la pena con quien confrontarlas. Las vamos aprendiendo muy bien, repitiendo día a día; no ruido después de las 11pm; los perros duermen en la cama; no se come carne en esta casa; tampoco se cocinan mariscos; las películas de terror aquí no se ven; sino te bañas 3 veces al día no entras a la cama; el celular no se usa en la mesa; etc, etc, etc.

Se hace está maravillosa relación contigo mismo y con tu fantásticas ideas: La vita e rosa. Todo parece estar en perfecta armonía; nadie ronca y nadie pisa el piso recién trapeado.

En la mañana me gusta despertar antes de la hora, amo ganarle a la alarma y tomar a cachorro Dante y llevármelo al pecho, donde lo acurruco gentilmente, le agradezco por guardarme compañía toda la noche. Siempre empieza a lamerla la cara, pero eso no importa porque no hay quien me diga, “eeewww, qué asco tu perrito te está lamiendo la cara, se te infectará y morirás.”

Gracias a Dios en mi casa todos somos puro amor y sino tengo hijos es porque mis perros son alérgicos. Lo mejor aún es que está comodidad se torna adictiva: Ser soltero tiene sus múltiples beneficios, sin lugar a duda.

Entonces…

Llega alguien a tu vida que duerme a deshoras; es alérgico a los perros. Además es carnívoro y ama cocinar paella. Es fanático de Alfred Hitchcock; ahorrador de agua e influencer.

Aparte ese alguien es el único que no sabe tu historia y te ama incondicionalmente.

Estar con alguien definitivamente te hará crecer. Cultivará tu tolerancia. Te hará darte cuenta de tus inseguridades, tus miedos, tus limitaciones y tu hora más obscura. Habrán detonantes que te alerten de lo que aún hay que trabajar en ti, esos pequeños grandes cambios son nuevas oportunidades para cosechar tu desarrollo personal como ser humano.

Duele crecer, no es que te corten un brazo o te amputen una pierna, sino por el simple hecho de abandonar patrones de conducta arraigados. Es como si tuvieras que dejar atrás una pequeña parte de ti que siempre te hará falta, pero no es así; cuando el capullo se convierte en mariposa adolece, pero su transformación es su máxima expresión. Una relación en pareja te hará salir de esa zona de comfort, te hará aprender sobre el poder de los sacrificios y el respeto propio y ajeno.

El 11:11 es un número místico, muchos dicen que son mensajes de nuestros ángeles o nuestros seres amados que han partido, otros sugieren que son indicadores para enfocar nuestros pensamientos en algo positivo o es una señal de pedir un deseo. A mí me gusta pensar en el 11:11 como un número con el cual nos volvemos más conscientes; significa lograr la compresión absoluta de que en ocasiones estamos enfrente y en otras estaremos atrás de ese ser amado. Al ser un número espejo nos da el poder de expander la humildad y la compasión. Sabemos que las posiciones se invierten. La posición pierde su egocéntrico dominio, cuando amas a alguien de corazón lo fundamental es la reciprocidad, eso es 11:11.

Siempre lo he dicho; las relaciones personales íntimas serán las que más nos harán crecer.

Estando soltero uno se va acostumbrando a acordar las reglas de la casa y del juego sin nadie que valga la pena con quien confrontarlas. Las vamos aprendiendo muy bien, repitiendo día a día; no ruido después de las 11pm; los perros duermen en la cama; no se come carne en esta casa; tampoco se cocinan mariscos; las películas de terror aquí no se ven; sino te bañas 3 veces al día no entras a la cama; el celular no se usa en la mesa; etc, etc, etc.

Se hace está maravillosa relación contigo mismo y con tu fantásticas ideas: La vita e rosa. Todo parece estar en perfecta armonía; nadie ronca y nadie pisa el piso recién trapeado.

En la mañana me gusta despertar antes de la hora, amo ganarle a la alarma y tomar a cachorro Dante y llevármelo al pecho, donde lo acurruco gentilmente, le agradezco por guardarme compañía toda la noche. Siempre empieza a lamerla la cara, pero eso no importa porque no hay quien me diga, “eeewww, qué asco tu perrito te está lamiendo la cara, se te infectará y morirás.”

Gracias a Dios en mi casa todos somos puro amor y sino tengo hijos es porque mis perros son alérgicos. Lo mejor aún es que está comodidad se torna adictiva: Ser soltero tiene sus múltiples beneficios, sin lugar a duda.

Entonces…

Llega alguien a tu vida que duerme a deshoras; es alérgico a los perros. Además es carnívoro y ama cocinar paella. Es fanático de Alfred Hitchcock; ahorrador de agua e influencer.

Aparte ese alguien es el único que no sabe tu historia y te ama incondicionalmente.

Estar con alguien definitivamente te hará crecer. Cultivará tu tolerancia. Te hará darte cuenta de tus inseguridades, tus miedos, tus limitaciones y tu hora más obscura. Habrán detonantes que te alerten de lo que aún hay que trabajar en ti, esos pequeños grandes cambios son nuevas oportunidades para cosechar tu desarrollo personal como ser humano.

Duele crecer, no es que te corten un brazo o te amputen una pierna, sino por el simple hecho de abandonar patrones de conducta arraigados. Es como si tuvieras que dejar atrás una pequeña parte de ti que siempre te hará falta, pero no es así; cuando el capullo se convierte en mariposa adolece, pero su transformación es su máxima expresión. Una relación en pareja te hará salir de esa zona de comfort, te hará aprender sobre el poder de los sacrificios y el respeto propio y ajeno.

El 11:11 es un número místico, muchos dicen que son mensajes de nuestros ángeles o nuestros seres amados que han partido, otros sugieren que son indicadores para enfocar nuestros pensamientos en algo positivo o es una señal de pedir un deseo. A mí me gusta pensar en el 11:11 como un número con el cual nos volvemos más conscientes; significa lograr la compresión absoluta de que en ocasiones estamos enfrente y en otras estaremos atrás de ese ser amado. Al ser un número espejo nos da el poder de expander la humildad y la compasión. Sabemos que las posiciones se invierten. La posición pierde su egocéntrico dominio, cuando amas a alguien de corazón lo fundamental es la reciprocidad, eso es 11:11.

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