Marichuy revitalizó al zapatismo

Indígenas chiapanecos opinan que el movimiento perdió fuerza, pero resurgió cuando brindaron su apoyo a María de Jesús Patricio Martínez

Eduardo Torres /Diario del Sur

  · domingo 30 de diciembre de 2018

Los zapatistas evitan dar algún tipo de declaración, a la espera de que el subcomandante Galeano emita una postura el 1 de enero / Eduardo Torres

Chiapas.- A 25 años del inicio de la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), hay quien opina que el zapatismo en Chiapas parece menguado y ha perdido influencia en los municipios indígenas, sin embargo, en 2017 dio un golpe mediático y social importante con la incursión de María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, en la lucha por obtener una candidatura independiente para la Presidencia de la República.

Sin embargo, en la víspera de la celebración del aniversario, para Cirilo Díaz, transportista indígena de San Andrés Larráinzar, el zapatismo en Chiapas ha perdido presencia en los municipios con asentamientos indígenas y su fortaleza se concentra en los cinco caracoles (comunidades autónomas regidas por el sistema de usos y costumbres) dispersos en la región de los Altos de la entidad.

El transportista dijo que la presencia zapatista en Bochil, El Bosque y San Andrés Larráinzar se vio disminuida desde hace una década, sin embargo, comenzó a mostrar tintes de efervescencia desde que el EZLN decidió incursionar en la política con una propuesta de candidata a la presidencia de México en 2017, cuando Marichuy fue respaldada por estas bases rebeldes y, pese a que no se obtuvo la candidatura, volvieron a estar en los reflectores del mundo.

“La presencia de ellos (zapatistas) ya no se ve en estos municipios, sólo se concentran en sus caracoles como Oventic. Ahora ellos llegan a estos sitios y desempeñan labores o cargos en distintos rubros como cosechar, administrar o dirigir recursos”, explicó.

Señaló que muchos indígenas que antes portaban capuchas, ahora llegan sin ellas a los caracoles, realizan sus funciones y se retiran para llegar a sus viviendas en comunidades y ejidos de los Altos.

Flor, una de las integrantes del caracol Oventic, viaja todos los días desde San Andrés Larráinzar para integrarse a la logística del lugar. Sus tiempos de traslado son de 25 minutos de ida y 25 de regreso, pero tiene que acudir.

Su hogar es una pequeña aldea cerca de la cabecera municipal. “Yo viajo, a veces de regreso me cuesta un poco agarrar carro, pero aquí estoy, porque soy parte de esta comunidad”, señala.

HERMETISMO PREVIO AL FESTEJO

Oventic, ubicado en el municipio de Larrainzar, en los Altos de Chiapas, por muchos años ha sido el estandarte y refugio de los zapatistas, y uno de los lugares más frecuentados por el subcomandante Galeano (antes Marcos). Sin embargo, este bastión cedió este año su lugar al caracol de La Realidad, la sede de los festejos del EZLN.

La comunidad de La Realidad se localiza en el municipio de Las Margaritas, en la zona de la Selva Fronteriza. Este caracol zapatista se localiza a 150 kilómetros de San Cristóbal de las Casas y al llegar se adentra a otra parte de la historia de México: la de los pueblos nativos, sus carencias, costumbres e idiosincrasia.

El hermetismo es total en las zonas zapatistas. El paso a periodistas y turistas a los caracoles, sobre todo Oventic, es restringido con vallas y los encapuchados apenas si cruzan palabras con los medios.

Nadie dirá nada hasta después del 1 de enero, cuando emita su pronunciamiento el subcomandante Galeano.

Según los organizadores, para llegar a la zona zapatista de los festejos del “25 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido”, los visitantes tendrán que seguir los grafitis y señales en grietas hasta encontrar un letrero donde se advierte:

“Está usted en territorio zapatista, aquí el pueblo manda y el gobierno obedece”, Bienvenidos (as) a La Realidad”

Los festejos en La Realidad serán presididos por el subcomandante Galeano y los miembros del Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena de Gobierno (CIG).

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