Airbnb, opción que requiere ser regulada

Lo ideal es que las personas que tienen una cierta cantidad de lugares para alojamiento en la plataforma paguen un impuesto igual como el que paga la industria hotelera: Francisco Aguirre

Daniela Pérez Reyes

  · viernes 12 de abril de 2019

La Paz, Baja California Sur.- Lejos de polarizar si es bueno o es malo Airbnb es innegable que tiene consecuencias negativas, ya que mientras todas las personas buscan acumular ganancias y abren alojamientos para esta plataforma abonan a la gentrificación de la ciudad y al desplazamiento de la gente a las periferias.

Juan Francisco Aguirre Riveros, quien tiene un posgrado en Desarrollo Sustentable, menciona que Airbnb “está empezando a dar problemas” y esto tiene que ver con la falta de políticas de vivienda enfocadas a los jóvenes y con la nula regulación de Airbnb en el estado que contribuyen a “dinámicas económicas nocivas para la ciudad”.

EL PROBLEMA

Airbnb es una plataforma que funge como mediadora en el servicio de alojamiento por internet y funcionaba muy bien cuando las personas habilitaban un cuarto de su casa y lo rentaban a través de esta plataforma para obtener un ingreso extra, sin embargo, comenta Aguirre Riveros, que hay casos en los que “las personas rentan casas que no les pertenecen, las amueblan, embellecen y las ponen en la plataforma”, o dueños de departamentos que desalojan a los inquilinos para convertir sus departamentos en Airbnb debido a que les genera mayor ganancia; sin embargo, estas acciones provocan que en el centro “en vez de que haya lugar es para vivir, hay lugares para rentar” y que se rompan dinámicas sociales fuertes en los barrios, por la fragmentación y el desplazamiento de los residentes a otras colonias.

“Airbnb no debería prohibirse pero sí regularse”, menciona Aguirre Riveros, y propone que se realicen políticas públicas en donde se establezcan reglas de operación para la plataforma en la entidad, entre las cuales podría estar limitar el número de Airbnb que puedan tener las personas, sin embargo le corresponde a las instituciones, “tienen que ver por el bien común y no por el bien particular que es el negocio de un pequeño grupo que es una trasnacional”.

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