/ viernes 12 de abril de 2019

TV

Tandariola

En ese afán contemporáneo de un lenguaje reduccionista, surgió en la vox pópuli la expresión TIC: tecnologías de la información y la comunicación, terminología de tres letras que indica el uso de equipos como el teléfono celular, las computadoras, la radio, el acceso a internet y la televisión, la cual escogí como tema para esta entrega y que, dicho sea de paso, en el 2026 cumplirá un siglo de la creación del primer aparato y la trasmisión de una imagen en movimiento.

Los teóricos no terminan de analizar la influencia de la discursiva de este medio tradicional en los segmentos de la sociedad, llevada al rango de paradigma, que acelera su evolución en los recientes años para replantearse ante los comportamientos en la vida diaria de los individuos que consumen y socializan en los espacios virtuales (GómezMont, Carla. “Pensar la revolución informativa”. Revista Mexicana de Comunicación #137); y por ende, se reitera que “mucho han cambiado los televisores en las últimas décadas, tanto como han evolucionado los hábitos de consumo de los televidentes” (www.expansión.com.mx).

Así, además de una competencia atroz entre televisoras que comparten el espectro público, afrontan la sustitución tecnológica que nos migra hacia la digitalización/conectividad. Según datos de la Encuesta Nacional de Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares, ENDUTIH 2018 del INEGI, de un total de 34.6 millones de hogares de todo el país, 92.9% tienen televisión; de estos, el 57.4% son digitales, con mayor presencia en el entorno urbano, pero con una creciente presencia en el rural.

En cuanto a los 254,720 hogares de Baja California Sur, el 90.4% tienen televisión, de los cuales un poco más de la mitad son digitales. Estos datos muestran una coyuntura tecnológica por debajo de la media nacional (72.9%), y de entidades como la CDMX (83.9%), Nuevo León (83.2%) y Baja California (77.9%); pero por encima de otras, sobre todo del sur del país, como Oaxaca (61.8%), Chiapas (62.6%) y Campeche (68.2%).

En referencia a los 88,709 hogares de La Paz, en 94% tienen televisión y de estos, 77.3% cuentan con equipamiento digital, dato que nos ubica por debajo de ciudades como Monterrey, Mexicali, Matamoros, Culiacán Rosales, Juárez y Guadalajara, que tienen más de 80% de aparatos digitales; pero también se tienen más que en Tehuacán, Uruapan, Acapulco, Celaya, Morelia, Oaxaca y Tlaxcala, esta última con el menor porcentaje en la muestra por ciudad de esta encuesta.

Al aspecto de las smart tv, aún no se tienen datos sobre la presencia de este tipo de equipo en los hogares, pero con la simple observación se deduce que hay una amplia cantidad, lo que deriva en el interés por la conectividad. En la media península, 74.4% de los hogares tienen acceso a internet y en la ciudad de La Paz asciende a 83.1%. Así, pueden consumirse contenidos audiovisuales de plataformas como Netflix, Blim y otros. Por otro lado, también se cuenta con la denominada televisión de paga, entendida como el sistema de cable o de antena, estando en 63.3% de los hogares de la entidad y 65.4% de los paceños.

Otro dato por demás revelador es el aumento de quienes no tienen televisión: 6% de los hogares en el 2017, 7.1% para el 2018. A final de cuentas, con un celular con datos se puede ver cualquier contenido que generan las televisoras, las cuales se retransmiten por sitios web, redes sociales, albergadas o en streaming.

Por ello es indetenible el avance tecnológico, hoy en día Samsung vende 5,400 televisiones al día en el mundo, aporta imágenes en Qled tv y LG lanzó en enero de este año su versión flexible y enrollable, que tiene procesador inteligente, algoritmo de aprendizaje y control de voz (www.forbes.com.mx). Sí, la televisión fue conducida a la conectividad volviéndolas smart, ese es el twist ante un nuevo milenio de encrucijadas tecnológicas.

Eytale!

En aquellos tiempos de calma, sin vientos, nuestras comunidades instaladas del Golfo de California podían tener una señal con imagen clara y audible de canales regionales o antenas retransmisoras instaladas en el macizo continental. Las ondas rebotaban sin interacción climática para deleitarnos con la serie mundial de béisbol, acercarnos a los escenarios inverosímiles de Los Picapiedras y Flash Gordon, sorprendernos con las peripecias de Misión Imposible o sentir rabia por las villanías de Catalina Creel. Hoy todos esos capítulos pueden emocionarnos en Youtube, sin interferencias ni erráticas antenas de aire.

Tandariola

En ese afán contemporáneo de un lenguaje reduccionista, surgió en la vox pópuli la expresión TIC: tecnologías de la información y la comunicación, terminología de tres letras que indica el uso de equipos como el teléfono celular, las computadoras, la radio, el acceso a internet y la televisión, la cual escogí como tema para esta entrega y que, dicho sea de paso, en el 2026 cumplirá un siglo de la creación del primer aparato y la trasmisión de una imagen en movimiento.

Los teóricos no terminan de analizar la influencia de la discursiva de este medio tradicional en los segmentos de la sociedad, llevada al rango de paradigma, que acelera su evolución en los recientes años para replantearse ante los comportamientos en la vida diaria de los individuos que consumen y socializan en los espacios virtuales (GómezMont, Carla. “Pensar la revolución informativa”. Revista Mexicana de Comunicación #137); y por ende, se reitera que “mucho han cambiado los televisores en las últimas décadas, tanto como han evolucionado los hábitos de consumo de los televidentes” (www.expansión.com.mx).

Así, además de una competencia atroz entre televisoras que comparten el espectro público, afrontan la sustitución tecnológica que nos migra hacia la digitalización/conectividad. Según datos de la Encuesta Nacional de Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares, ENDUTIH 2018 del INEGI, de un total de 34.6 millones de hogares de todo el país, 92.9% tienen televisión; de estos, el 57.4% son digitales, con mayor presencia en el entorno urbano, pero con una creciente presencia en el rural.

En cuanto a los 254,720 hogares de Baja California Sur, el 90.4% tienen televisión, de los cuales un poco más de la mitad son digitales. Estos datos muestran una coyuntura tecnológica por debajo de la media nacional (72.9%), y de entidades como la CDMX (83.9%), Nuevo León (83.2%) y Baja California (77.9%); pero por encima de otras, sobre todo del sur del país, como Oaxaca (61.8%), Chiapas (62.6%) y Campeche (68.2%).

En referencia a los 88,709 hogares de La Paz, en 94% tienen televisión y de estos, 77.3% cuentan con equipamiento digital, dato que nos ubica por debajo de ciudades como Monterrey, Mexicali, Matamoros, Culiacán Rosales, Juárez y Guadalajara, que tienen más de 80% de aparatos digitales; pero también se tienen más que en Tehuacán, Uruapan, Acapulco, Celaya, Morelia, Oaxaca y Tlaxcala, esta última con el menor porcentaje en la muestra por ciudad de esta encuesta.

Al aspecto de las smart tv, aún no se tienen datos sobre la presencia de este tipo de equipo en los hogares, pero con la simple observación se deduce que hay una amplia cantidad, lo que deriva en el interés por la conectividad. En la media península, 74.4% de los hogares tienen acceso a internet y en la ciudad de La Paz asciende a 83.1%. Así, pueden consumirse contenidos audiovisuales de plataformas como Netflix, Blim y otros. Por otro lado, también se cuenta con la denominada televisión de paga, entendida como el sistema de cable o de antena, estando en 63.3% de los hogares de la entidad y 65.4% de los paceños.

Otro dato por demás revelador es el aumento de quienes no tienen televisión: 6% de los hogares en el 2017, 7.1% para el 2018. A final de cuentas, con un celular con datos se puede ver cualquier contenido que generan las televisoras, las cuales se retransmiten por sitios web, redes sociales, albergadas o en streaming.

Por ello es indetenible el avance tecnológico, hoy en día Samsung vende 5,400 televisiones al día en el mundo, aporta imágenes en Qled tv y LG lanzó en enero de este año su versión flexible y enrollable, que tiene procesador inteligente, algoritmo de aprendizaje y control de voz (www.forbes.com.mx). Sí, la televisión fue conducida a la conectividad volviéndolas smart, ese es el twist ante un nuevo milenio de encrucijadas tecnológicas.

Eytale!

En aquellos tiempos de calma, sin vientos, nuestras comunidades instaladas del Golfo de California podían tener una señal con imagen clara y audible de canales regionales o antenas retransmisoras instaladas en el macizo continental. Las ondas rebotaban sin interacción climática para deleitarnos con la serie mundial de béisbol, acercarnos a los escenarios inverosímiles de Los Picapiedras y Flash Gordon, sorprendernos con las peripecias de Misión Imposible o sentir rabia por las villanías de Catalina Creel. Hoy todos esos capítulos pueden emocionarnos en Youtube, sin interferencias ni erráticas antenas de aire.