/ viernes 10 de mayo de 2019

Dulce parto

Por La Peralta

Ya programé mi cesárea, informó con alivio la mujer de vientre abultado y pies hinchados a sus amigas. Una de ellas indaga con sincera preocupación: ¿tu bebé viene mal? Claro que no -responde-, es que no quiero sufrir. Le faltó decir que aunque no sabrá de dolores, ostentará por varias semanas una molesta herida abdominal y una cicatriz de por vida, la cual quizá el doctor pueda dejar en la línea del bikini.

Es una realidad que con el avance de la técnica médica se puede “escoger” si se quiere parir con rigor o, bien, hacerlo de manera programada y controlada en la sala de expulsión, tremendo nombre para identificar ese lugar frío y de elementos metálicos en el que, inequívocamente, se realiza el proceso para que el producto de la concepción y sus anexos sean expulsados del organismo materno. Cuánta displicencia para uno de los momentos cumbres individuales.

“Antes sí se sufría”, arguyen las ancianas en cada Baby Shower al que asisten, pues constatan que en épocas anteriores dar a luz era sinónimo de dolor e incomprensión. Sin embargo, hacerlo de manera natural y con ayuda de una partera auguraba un éxito aunque la criatura no estuviera en óptima posición porque ellas “los acomodaban”. Dicho sea de paso, desde hace dos décadas el día 5 de mayo es fecha de reconocimiento a la labor de estas mujeres (www.elfinanciero.com.mx). Coincido en que esta celebración pasa desapercibida y es un oficio casi en extinción.

Resultados de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, ENADID 2018, realizada por el INEGI, brinda datos de los partos en mujeres de 15 a 49 años en México, indicando que más de la mitad de la muestra (53.9%) parieron de forma vaginal. En contraparte, el porcentaje de cesáreas fue 46.1%; por lo que se estima que un poco más de cuatro millones de mujeres en todo el país tuvieron hijos de esta forma en el lustro 2013-2018.

Ahondando en este apasionante tema de ginecobstetricia, hay datos sobre los casos de cesárea de emergencia, siendo casi la mitad del total de intervenciones quirúrgicas (49.5%). Además, la encuesta revela que el 46.2% de este tipo de cesáreas acontecieron durante consultas prenatales. Por entidad, los que más procedimientos programados realizan son Nuevo León con 62.7%; le sigue Tamaulipas con 62.3% y en tercer lugar la CDMX con el 58.1%. En cambio, los estados donde hay más cesáreas de emergencia son Aguascalientes con el 59.7%, luego Chiapas con el 59.3% y Guerrero con 58.5%.

Las estimaciones abordadas por la ENADID de las madres sudcalifornianas indican que 29,629 mujeres parieron por cesárea en el mencionado lustro, pero a diferencia de los datos nacionales, es mayor la cantidad de partos de emergencia (55.2%) que los programados (44.8%). Y desglosando por el momento, de cada 100 cesáreas, 44 ocurren durante la consulta prenatal, 20 suceden antes del trabajo de parto y 35 se realizan durante el trabajo de parto (www.inegi.org.mx). Por otro lado, hay registro de 34 nacimientos en el 2017 con ayuda de partera (INEGI. Dirección General de Estadística; Estadísticas Vitales).

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, México ocupa el cuarto lugar mundial en el número de cesáreas, la gran mayoría innecesarias. Este organismo indica que los datos óptimos es de 10 a 15% (www.eleconomista.com.mx) y como he expuesto, al 2018 en nuestro país se triplican esos porcentajes. Y no es el único. Recientemente la OMS ha emitido 26 nuevas recomendaciones, como la medición de la dilatación, por lo que dando más tiempo a la labor de parto se puede disminuir la cantidad de procedimientos quirúrgicos. Así mismo, observa el creciente uso en todo el mundo de la oxitocina, una hormona natural aplicada vía intravenosa que acelera la expulsión (www.forbes.com.mx).

Un día como hoy, 10 de mayo, reconfirmo que ser parturienta es sentir los momentos más tiernos y sublimes, pero también aceptar el dolor más extremo, visceral y desgarrador. Estos choques emocionales pueden ser llevados con apoyo, por lo que resurge la labor de las “doulas” que acompañan antes y después del embarazo. Junto a las comadronas y las nodrizas, forman parte de ese grupo providencial para primerizas o no. Como la Duquesa de Sussex, que contó con el apoyo de una doula durante la gestación del recién nacido Archie Harrison, el “royal baby” de la casa británica (www.mx.hola.com).

¡Éytale!

Circula en redes sociales el caso de la estadounidense Tia Freeman, una chica que parió sin ayuda en una bañera de un hotel en Estambul; siguiendo tutoriales de youtube documentó los episodios de su parto, incluso sacó la carta astral on line del bebé previo a expulsar la placenta (www.elpais.com). Si en muchas culturas las mujeres dieron a luz solas en medio de la nada, ¿por qué no una millenial? Se tenía que decir.

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita.

@LA_PERALTA. https://ilianaperalta.wixsitecom/tandariola

La Tandariola también se escucha. Martes 18:30 hrs. en La Radio de Sudcalifornia.

Por La Peralta

Ya programé mi cesárea, informó con alivio la mujer de vientre abultado y pies hinchados a sus amigas. Una de ellas indaga con sincera preocupación: ¿tu bebé viene mal? Claro que no -responde-, es que no quiero sufrir. Le faltó decir que aunque no sabrá de dolores, ostentará por varias semanas una molesta herida abdominal y una cicatriz de por vida, la cual quizá el doctor pueda dejar en la línea del bikini.

Es una realidad que con el avance de la técnica médica se puede “escoger” si se quiere parir con rigor o, bien, hacerlo de manera programada y controlada en la sala de expulsión, tremendo nombre para identificar ese lugar frío y de elementos metálicos en el que, inequívocamente, se realiza el proceso para que el producto de la concepción y sus anexos sean expulsados del organismo materno. Cuánta displicencia para uno de los momentos cumbres individuales.

“Antes sí se sufría”, arguyen las ancianas en cada Baby Shower al que asisten, pues constatan que en épocas anteriores dar a luz era sinónimo de dolor e incomprensión. Sin embargo, hacerlo de manera natural y con ayuda de una partera auguraba un éxito aunque la criatura no estuviera en óptima posición porque ellas “los acomodaban”. Dicho sea de paso, desde hace dos décadas el día 5 de mayo es fecha de reconocimiento a la labor de estas mujeres (www.elfinanciero.com.mx). Coincido en que esta celebración pasa desapercibida y es un oficio casi en extinción.

Resultados de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, ENADID 2018, realizada por el INEGI, brinda datos de los partos en mujeres de 15 a 49 años en México, indicando que más de la mitad de la muestra (53.9%) parieron de forma vaginal. En contraparte, el porcentaje de cesáreas fue 46.1%; por lo que se estima que un poco más de cuatro millones de mujeres en todo el país tuvieron hijos de esta forma en el lustro 2013-2018.

Ahondando en este apasionante tema de ginecobstetricia, hay datos sobre los casos de cesárea de emergencia, siendo casi la mitad del total de intervenciones quirúrgicas (49.5%). Además, la encuesta revela que el 46.2% de este tipo de cesáreas acontecieron durante consultas prenatales. Por entidad, los que más procedimientos programados realizan son Nuevo León con 62.7%; le sigue Tamaulipas con 62.3% y en tercer lugar la CDMX con el 58.1%. En cambio, los estados donde hay más cesáreas de emergencia son Aguascalientes con el 59.7%, luego Chiapas con el 59.3% y Guerrero con 58.5%.

Las estimaciones abordadas por la ENADID de las madres sudcalifornianas indican que 29,629 mujeres parieron por cesárea en el mencionado lustro, pero a diferencia de los datos nacionales, es mayor la cantidad de partos de emergencia (55.2%) que los programados (44.8%). Y desglosando por el momento, de cada 100 cesáreas, 44 ocurren durante la consulta prenatal, 20 suceden antes del trabajo de parto y 35 se realizan durante el trabajo de parto (www.inegi.org.mx). Por otro lado, hay registro de 34 nacimientos en el 2017 con ayuda de partera (INEGI. Dirección General de Estadística; Estadísticas Vitales).

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, México ocupa el cuarto lugar mundial en el número de cesáreas, la gran mayoría innecesarias. Este organismo indica que los datos óptimos es de 10 a 15% (www.eleconomista.com.mx) y como he expuesto, al 2018 en nuestro país se triplican esos porcentajes. Y no es el único. Recientemente la OMS ha emitido 26 nuevas recomendaciones, como la medición de la dilatación, por lo que dando más tiempo a la labor de parto se puede disminuir la cantidad de procedimientos quirúrgicos. Así mismo, observa el creciente uso en todo el mundo de la oxitocina, una hormona natural aplicada vía intravenosa que acelera la expulsión (www.forbes.com.mx).

Un día como hoy, 10 de mayo, reconfirmo que ser parturienta es sentir los momentos más tiernos y sublimes, pero también aceptar el dolor más extremo, visceral y desgarrador. Estos choques emocionales pueden ser llevados con apoyo, por lo que resurge la labor de las “doulas” que acompañan antes y después del embarazo. Junto a las comadronas y las nodrizas, forman parte de ese grupo providencial para primerizas o no. Como la Duquesa de Sussex, que contó con el apoyo de una doula durante la gestación del recién nacido Archie Harrison, el “royal baby” de la casa británica (www.mx.hola.com).

¡Éytale!

Circula en redes sociales el caso de la estadounidense Tia Freeman, una chica que parió sin ayuda en una bañera de un hotel en Estambul; siguiendo tutoriales de youtube documentó los episodios de su parto, incluso sacó la carta astral on line del bebé previo a expulsar la placenta (www.elpais.com). Si en muchas culturas las mujeres dieron a luz solas en medio de la nada, ¿por qué no una millenial? Se tenía que decir.

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita.

@LA_PERALTA. https://ilianaperalta.wixsitecom/tandariola

La Tandariola también se escucha. Martes 18:30 hrs. en La Radio de Sudcalifornia.