/ viernes 6 de septiembre de 2019

Sin testar

Tandariola

Cada individuo es poseedor de elementos tangibles duales en valor, unos puramente sentimentales y otros sobradamente monetarios, acumulados durante la existencia; ninguno de estos podremos llevarnos al morir. Esta máxima, imprescindible y cierta, resguarda una situación que poco atrae nuestra atención cuando se vincula al inexorable final de la vida.

No es cuestión de edad –ni de iniciarse en física cuántica- el lograr imaginar posibles escenarios futuros con insospechadas situaciones y menos con nefastos desenlaces por decisiones del presente. Un nudo gordiano. Una ecuación poética es la existencia corporal finita, cuyo acto final es de contundencia y en un momento desconocido. Cuánta levedad. Ya he hablado en esta columna sobre los aspectos funerarios y lo que se esto acarrea para los deudos (El Sudcaliforniano. 03/08/2019), empero, en esta entrega abordo la disyuntiva de testar o no, es decir, de hacer o no testamento, acto que documenta la voluntad individual del destino de los bienes.

Tanto para quienes tienen muchas propiedades, como para quienes afirman no poseer nada -nunca lo es-, el testamento dirime cualquier desavenencia o disputa. Con honestidad y rigor puedo indicar que en toda estirpe hay, desafortunadamente, experiencias de “intestados”, es decir, personas que no testaron y por tanto, no definieron lo que la Real Academia de la Lengua indica como “caudal sucesorio”.

Tengo una hermana abogada que mucho me ha esclarecido la serie de terminajos legales y galimatías de los procedimientos ante los tribunales que suceden en situaciones como esta, lo cual se vuelve una imperante necesidad de resolver cuando un linaje pasa por una delicada situación no prevista. Tristemente, también en los aspectos testamentarios pueden trastocarse las relaciones humanas, alimentándose en muchas ocasiones, una voracidad velada y con ello, concluir en un cruento y hasta deshumanizado despojo.

Al respecto, el dirigente nacional del Notariado Mexicano, Armando Javier Prado Delgado, señaló que hace 16 años, uno de cada diez mexicanos hacía testamento; ahora, tres de cada diez mexicanos se ocupa de esta situación. El notario mencionó además que erróneamente se cree que solo la deben realizar quienes poseen varias propiedades (El Sol de Tampico. 14/04/2019).

En alguna ocasión escuché a algún notario local mencionar la tremenda frase “no le deje problemas a sus parientes”. Y realmente no solo es en el sentido de darle trabajo a los abogados, sino esclarecer el “quien se queda con qué cosa o bien”.

Obras de arte, joyas, artículos personales, incluso hasta amadas mascotas, han formado parte del contenido de testamentos. Hay situaciones de luminarias de la farándula, políticos, artistas plásticos, escritores, etc. en el que se han entablado juicios largos y caros por la posesión de sus pertenencias, como también ha sido motivo para cláusulas inusuales, como el que involucra la dupla genial de la plástica mexicana Kahlo-Rivera, que derivó en un testamento singular: Diego indicó que no se abrieran los baúles ubicados en la Casa Azul por 50 años, dejando de albacea a Dolores Olmedo. Hasta el 2007 se conocieron los contenidos invaluables que estaban relegados en un baño del hoy Museo Frida Kahlo (La Jornada. 06/04/2019). Después de haber fallecido la albacea, salieron a la luz 6 mil fotografías, casi 200 prendas de vestir y montones de medicamentos, corsés, documentos, joyas… (www.elpais.com/cultura).

Al 2014 había en nuestro país 3,765 notarías públicas (INEGI. DENUE). Por supuesto la cantidad de población hace que haya diferencias entre las entidades federativas. En la media península hay hasta el momento en el Colegio de Notarios tiene registradas 34 notarías públicas -33 en operación y una suspendida-, siendo el municipio de La Paz donde hay más, 19 en total; le sigue Los Cabos con 7, Mulegé con 4, Comondú con 2 y Loreto con una (www.colegiodenotariosbcs.org.mx).

Y septiembre, ya sabe, además de ser mes de efemérides patrióticas muy sabrosas y tricolores, es mes del testamento en todo el país.Y como le he indicado a mi picapleitos de cabecera, este año sí haré mi testamento, pero será sencillo y directo a mi linaje. Me llevaré lo inasible que no puede testarse.

Eytale!

En el Museo del Prado se resguarda una probable escena del siglo XV, “Doña Isabel dictando su testamento”, un óleo de Eduardo Rosales Gallinas, obra cumbre de la pintura de historia del siglo XIX en España (www.museodelprado.es). En el lienzo se ve en el lecho de muerte a Isabel I; a un lado de la cama, está el rey Fernando con faz triste ante lo inevitable. Casi de espaldas, se encuentra el escribano Gaspar de Gricio que toma nota de la última voluntad de la Reina Católica. Tuvo una larga vida, 53 años.

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita.

iliana.peralta@gmail.com. En Twitter @LA_PERALTA

La Tandariola también se escucha. Disponible en podcast en Ivoox.

Tandariola

Cada individuo es poseedor de elementos tangibles duales en valor, unos puramente sentimentales y otros sobradamente monetarios, acumulados durante la existencia; ninguno de estos podremos llevarnos al morir. Esta máxima, imprescindible y cierta, resguarda una situación que poco atrae nuestra atención cuando se vincula al inexorable final de la vida.

No es cuestión de edad –ni de iniciarse en física cuántica- el lograr imaginar posibles escenarios futuros con insospechadas situaciones y menos con nefastos desenlaces por decisiones del presente. Un nudo gordiano. Una ecuación poética es la existencia corporal finita, cuyo acto final es de contundencia y en un momento desconocido. Cuánta levedad. Ya he hablado en esta columna sobre los aspectos funerarios y lo que se esto acarrea para los deudos (El Sudcaliforniano. 03/08/2019), empero, en esta entrega abordo la disyuntiva de testar o no, es decir, de hacer o no testamento, acto que documenta la voluntad individual del destino de los bienes.

Tanto para quienes tienen muchas propiedades, como para quienes afirman no poseer nada -nunca lo es-, el testamento dirime cualquier desavenencia o disputa. Con honestidad y rigor puedo indicar que en toda estirpe hay, desafortunadamente, experiencias de “intestados”, es decir, personas que no testaron y por tanto, no definieron lo que la Real Academia de la Lengua indica como “caudal sucesorio”.

Tengo una hermana abogada que mucho me ha esclarecido la serie de terminajos legales y galimatías de los procedimientos ante los tribunales que suceden en situaciones como esta, lo cual se vuelve una imperante necesidad de resolver cuando un linaje pasa por una delicada situación no prevista. Tristemente, también en los aspectos testamentarios pueden trastocarse las relaciones humanas, alimentándose en muchas ocasiones, una voracidad velada y con ello, concluir en un cruento y hasta deshumanizado despojo.

Al respecto, el dirigente nacional del Notariado Mexicano, Armando Javier Prado Delgado, señaló que hace 16 años, uno de cada diez mexicanos hacía testamento; ahora, tres de cada diez mexicanos se ocupa de esta situación. El notario mencionó además que erróneamente se cree que solo la deben realizar quienes poseen varias propiedades (El Sol de Tampico. 14/04/2019).

En alguna ocasión escuché a algún notario local mencionar la tremenda frase “no le deje problemas a sus parientes”. Y realmente no solo es en el sentido de darle trabajo a los abogados, sino esclarecer el “quien se queda con qué cosa o bien”.

Obras de arte, joyas, artículos personales, incluso hasta amadas mascotas, han formado parte del contenido de testamentos. Hay situaciones de luminarias de la farándula, políticos, artistas plásticos, escritores, etc. en el que se han entablado juicios largos y caros por la posesión de sus pertenencias, como también ha sido motivo para cláusulas inusuales, como el que involucra la dupla genial de la plástica mexicana Kahlo-Rivera, que derivó en un testamento singular: Diego indicó que no se abrieran los baúles ubicados en la Casa Azul por 50 años, dejando de albacea a Dolores Olmedo. Hasta el 2007 se conocieron los contenidos invaluables que estaban relegados en un baño del hoy Museo Frida Kahlo (La Jornada. 06/04/2019). Después de haber fallecido la albacea, salieron a la luz 6 mil fotografías, casi 200 prendas de vestir y montones de medicamentos, corsés, documentos, joyas… (www.elpais.com/cultura).

Al 2014 había en nuestro país 3,765 notarías públicas (INEGI. DENUE). Por supuesto la cantidad de población hace que haya diferencias entre las entidades federativas. En la media península hay hasta el momento en el Colegio de Notarios tiene registradas 34 notarías públicas -33 en operación y una suspendida-, siendo el municipio de La Paz donde hay más, 19 en total; le sigue Los Cabos con 7, Mulegé con 4, Comondú con 2 y Loreto con una (www.colegiodenotariosbcs.org.mx).

Y septiembre, ya sabe, además de ser mes de efemérides patrióticas muy sabrosas y tricolores, es mes del testamento en todo el país.Y como le he indicado a mi picapleitos de cabecera, este año sí haré mi testamento, pero será sencillo y directo a mi linaje. Me llevaré lo inasible que no puede testarse.

Eytale!

En el Museo del Prado se resguarda una probable escena del siglo XV, “Doña Isabel dictando su testamento”, un óleo de Eduardo Rosales Gallinas, obra cumbre de la pintura de historia del siglo XIX en España (www.museodelprado.es). En el lienzo se ve en el lecho de muerte a Isabel I; a un lado de la cama, está el rey Fernando con faz triste ante lo inevitable. Casi de espaldas, se encuentra el escribano Gaspar de Gricio que toma nota de la última voluntad de la Reina Católica. Tuvo una larga vida, 53 años.

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita.

iliana.peralta@gmail.com. En Twitter @LA_PERALTA

La Tandariola también se escucha. Disponible en podcast en Ivoox.