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Vivir

  • Tandariola

La Peralta

Sin ahondar en temas filosóficos, sentimentales y hasta metafísicos, la sobrevivencia, entendida como el tiempo que la población podría vivir, se determina como esperanza de vida y se mide en años. Nacer y morir, el ciclo natural de los seres vivos, se estudia desde la óptica estadística para observar particularmente las variaciones en las sociedades en las que factores externos extienden las edades de los individuos.

En términos de medición, los momentos de nacimiento y de fallecimiento permiten generar un promedio que expresa la existencia humana. Un dejo a cientificismo en la medición de algo tan frágil y subjetivo como la vida –y la levedad del ser-, se convierte en dato matemático que no se relaciona de manera directa con la calidad de vida, pero hace visibles tendencias en rubros que inciden directamente, como son los accesos a servicios de salud, higiene, alimentación, violencia, entre otros.

En el Génesis de la Biblia, se menciona que Matusalem vivió hasta los 969 años. Se desconoce cómo se medían los años entonces, pero alude al tema de la longevidad que se asienta con la premisa de que “la gente de antes vivía más” y quizá se tenga razón, aunque hay registros y análisis de otros momentos históricos.

Investigadores como Javier Alcolea González de la Universidad de Alcalá, en España, calcula que en el periodo paleolítico –la edad de piedra- se podría vivir hasta los 25 años en un rústico entorno de sobrevivencia basado en la caza, pesca y recolección, plasmado en pinturas rupestres como las cuevas de Altamira datadas en 40 mil años (www.elpais.com). Por su parte, la Enciclopedia Británica indica que en épocas de las antiguas Grecia y Roma, era de aproximadamente 28 años (www.britannica.com). En la edad media, otros investigadores indican que la esperanza de vida alcanzaba los 30 años, sin embargo, las epidemias y guerras diezmaban terriblemente a la población en diversos momentos.

Un estudio osteológico y demográfico sobre la esperanza de vida en la Ciudad de México y zonas aledañas, difundido en la revista “Secuencia” del Instituto Mora y el Conacyt, indica que durante el virreinato en los siglos XVI y XVII, la población vivió tremendas situaciones de enfermedades infecciosas como la sífilis, epidemias como el cólera, violencia y hambrunas, por lo que su sobrevivencia variaba, pero en general, la población no rebasaba los 28.6 años (www.secuencia.mora.edu.mx)

Hacia 1895, la esperanza de vida en México subió a 29.5 años; en 1930 era de 36.9 años. En 1990, en nuestro país podría vivirse hasta los 67.1 años. Es evidente la sobrevivencia que se duplicó en menos de un siglo (INEGI. Estadísticas Históricas de México, tomo I).

La CONAPO y el INEGI calcularon el año pasado que la esperanza de vida en México es de 75.3 años. Para Baja California Sur es de 76.3 años, al igual que la CDMX y Durango. La entidad con el dato más alto es Nuevo León con 77 años y el menor es el de Chiapas con 73.1 años. Empero, cuando se desglosa por sexo hay una marcada diferencia: en las mujeres es de 77.9 años, pero en los hombres es de 72.9 años. Esta situación se presenta a nivel mundial, pero también a nivel estatal. Las sudcalifornianas podrían vivir 78.9 años y los sudcalifornianos 73.7 años. Esta es una constante, entre mujeres y hombres hay al menos cinco años de diferencia, ya sea a nivel nacional e incluso en otros países.

Según el Banco Mundial, los países africanos tienen las mediciones más bajas, la población podrían vivir 50 a 65 años, aunque a nivel mundial el dato es de 72 años (https://data.worldbank.org). Cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), atribuye estos avances notables a la inversión de los países en la salud(http://www.oecdbetterlifeindex.org), siendo Japón el que tiene la más alta esperanza de vida de todo el planeta: 84 años. Claro está, las japonesas alcanzarían los 83 años y los japoneses 77 años.

¡Eytale!

Mi bisabuelo, oriundo de La Purísima, hombre vacilador y coqueto, jugaba baraja, bebía aguardiente, tenía una huerta muy productiva, llegó a festejar su cumpleaños 107. En el año 2016, falleció Doña Rita Castillo Lucero, de San Bartolo. Se le contabilizaron 115 años (www.noticiaslapaz.com). Según indica el periódico The Economist, Corea del Sur será el país que más alta esperanza de vida podría tener en el año 2030: 90 años para las mujeres y 84 años para los hombres (www.economist.com). Para el Dr. Bruce Lipton, el tema de vivir felices, disminuir el estrés, tener buena alimentación y hábitos saludables, nos permitiría estar en este cuerpo hasta 140 años. Ser un Matusalem del siglo XXI es una decisión personal.

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita.

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