imagotipo

Individuo y globalización

  • Reflejo Nocturno

Lo Cotidiano

Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
Este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia;
Las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido…

Rosario Castellanos

Los problemas individuales van construyendo los problemas sociales. Hay una creciente intensificación del miedo a la muerte, que ha hecho que el cuerpo pierda  su estado de materialidad muda, y ahora sea sujeto a una compulsiva forma de reciclarse. El cuerpo debe permanecer joven, el cuerpo queda en un estado flotante en manos de la movilidad social, adaptamos un sistema de vida que nos aleja de la naturaleza, habitamos un paraíso artificial, legamos a las nuevas generaciones esta ilusión como si fuera un mundo verdadero. El cuerpo se convierte en objeto, inmerso en una cultura de personalidad, sometido a toda clase de modificaciones para corresponder a una visión social del mismo. Somos consumidores de modelos, de ideales, la conciencia individual se neutraliza, se elimina, construyendo espacios masivos de conciencia, emociones efímeras, placeres estandarizados, sistematización del consumo.

Las sociedades dirigen sus pasos a un proceso de personalización masiva, y a la vez, un fenómeno individualista hace posible la asimilación de comportamientos hacia la igualdad o similitud de los grupos, el cuerpo es el escenario del consumo, a través de su uso se diluyen los roles públicos, las emociones se apoderan de los grupos sociales, pero se diluyen los sentimientos, la empatía, fenómenos sociales indispensables para el desarrollo optimo de la sociedad.

El abandono instantáneo, el desapego emocional, la inestabilidad en las relaciones personales, los trastornos psíquicos, son reflejos de una sociedad decadente. “Cuanto más libres, las relaciones se vuelven emancipadas de las viejas sujeciones, más rara es la posibilidad de encontrar una relación intensa. En todas partes encontramos la soledad, el vacío, la dificultad de sentir, de ser transportado fuera de sí, de ahí la huída hacia delante en las experiencias que no hace más que traducir esa búsqueda de una experiencia emocional”.

Estimular la autoreflexión, es reconquistar la interioridad del cuerpo.