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Al límite del vértigo

  • Reflejo Nocturno

El amor es la proeza pérdida. El 71% de las mujeres en el mundo de 15 a 49 años han sufrido violencia física, sexual o psicológica por parte de su pareja en algún momento de su vida.

La Organización de las Naciones Unidas define como violencia contra la mujer “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada”.

Las parejas aceptan conductas de control que son determinadas por diversos factores: haber vivido violencia infantil, tener frustración y discordia en la relación de pareja, la influencia de las creencias en el honor de la familia y la pureza sexual de la mujer donde se le concede privilegios sexuales a los hombres, la levedad de las sanciones por actos de violencia sexual, desigualdad de género, además de las normas legales que no establecen con claridad cuándo el acto sexual pasa los límites y se convierte en violencia ejercida.

Dentro de las consecuencias de la violencia de pareja es en caso de tener hijos, que los mismos tengan trastornos conductuales y emocionales, que los lleven a conductas violentas en períodos posteriores de su vida, también se asocian elevadas tasas de mortandad en menores de 5 años por descuido físico de los padres.

De las posibles soluciones a esta cadena de violencia, se aconseja prevenir, que a través de los distintos servidores de salud, se realice difusión y se otorgue apoyo como vínculo de supervivencia, para romper con el ciclo de tolerancia que hace de las víctimas y los victimarios cómplices de su incapacidad  para amar.

Es un recuerdo sombrío…  Gabriela se desnuda de sueños, y como cada tarde satisface sus placeres para seguir, como si el tiempo no marcará las huellas de sus amantes en sus labios, delinea en sus ojos el cansancio que el tedio le provoca, remarcando con una línea oscura la imagen de mujer fatal que está muy  lejos de su corazón, debe ser su máscara eterna, para no provocar la ira del pasado, y mantener contento al amor que se resiste aún viviendo en sus brazos, la alegría se parece más a una cama destendida que a una sonrisa, hay una mujer entre su blusa y su sexo, que se diluye en su mirada, donde la ternura es tristeza, o malicia intencionada, hay mujeres que se rompen con los años, se destiñen y desgastan, ella  fluye inagotable, como el Rímac enardecido.