/ viernes 8 de marzo de 2019

Rosa/Azul

Tandariola

Hoy las mujeres recibimos felicitaciones y felicitamos a otras sin saber realmente el motivo, cuando esta fecha es recordatorio de un hecho terrible sucedido a congéneres que demandaron condiciones justas de trabajo. En sustancia, rememorarlo estimula el análisis con visión de género, tocar fibras sensibles, eliminar etiquetas e indicar con contundencia que “la equidad no debe ser una aspiración, sino una realidad” (Marina de Tavira dixit).

En este momento de la historia humana, colmada de avances de la ciencia y entronización tecnológica, prevalece de facto el desequilibrio en diversos ámbitos de la vida de hombres y de mujeres, más allá de las agendas y los compromisos internacionales. La sabia naturaleza y la estadística indican que nacen más hombres que mujeres, con diferencias que se reconfiguran en algunos grupos de edad con cierto equilibrio. Así, a nivel mundial la cantidad de hombres sobrepasa a las mujeres con un breve margen, lo cual se ha observado en los datos disponibles de la ONU de 1950 al 2015.

Las disparidades surgen cuando se analiza a nivel de continentes y de los países que los integran. En América, Europa y África hay más mujeres que hombres, pero en Asia ocurre lo contrario, como en China e India -los más poblados del mundo- las diferencias por sexo en cada uno llegan a más de 50 millones. Oceanía, en gran contraste, tiene poblaciones equilibradas (https://population.un.org/wpp/DataQuery).

En México hay más mujeres que hombres, una diferencia de 3.1 millones; en cuanto a tendencias proyectadas al 2018, las entidades de Baja California Sur, Baja California y Quintana Roo tienen una proporción mayor de hombres que de mujeres. Lo inverso sucede en el resto de los estados, pero es más evidente en la CDMX, Oaxaca, Puebla y Guanajuato (www.conapo.gob.mx).

En la media península la tendencia a tener mayor población masculina se observa desde 1950, pero es exponencial la diferencia numérica en las últimas mediciones, con lo cual en las series de tiempo quedan cicatrices estadísticas provocadas por dinámicas demográficas como la migración, cuya distribución porcentual es mayor en los hombres que en las mujeres. Las mediciones también aportan hallazgos estadísticos contradictorios. Para ejemplificar, en el rubro de la salud la afiliación femenina supera a la masculina. En el ámbito de la discapacidad, las mujeres superan a los hombres, pero coincide en ambos sexos que la mayor discapacidad es la motriz. Por otro lado, aunque mueren más hombres que mujeres, en ellos la principal causa son las agresiones y en las mujeres los tumores malignos. Respecto al alfabetismo, es mayor en las mujeres, pero en grado de escolaridad, ambos alcanzan ya los 9.9 años (equivalente a un 1º de preparatoria). Asimismo, las mujeres que viven en unión libre son las que más hijos tienen. Respecto a las lenguas indígenas son habladas más por las mujeres, pero son éstas las que tienen el más alto promedio de hijos (3.3).

En los hogares sudcalifornianos es visible el aumento de las jefaturas femeninas (27.7%), notoriamente en los municipios de La Paz y Los Cabos, pero prevalecen las masculinas (72.3%), lo cual nos lleva al análisis de la situación de las viviendas según el sexo del responsable del hogar: donde hay jefa hay más disponibilidad de energía eléctrica, sanitario, drenaje, televisión, refrigerador y lavadora; y con jefe, hay más disponibilidad de agua entubada, celular, automóvil, tv de paga, internet y computadora. También las mujeres perciben más la inseguridad, victimización y violencia. Esto ha derivado en cambios sustanciales en las actividades cotidianas, como el salir de noche, usar alhajas y no dejar salir a los hijos menores (www.inegi.org.mx).

¿Es mejor o peor la situación de los sexos? La respuesta dependerá con qué y en qué momento se compare y si es en lo individual o en lo grupal. En mi caso, es un avance significativo. Hay letras femeninas en un competido escenario periodístico dominado por caballeros.

¡Éytale!

“Locas” llamó recientemente la marca Nike a las mujeres que rompen los estereotipos en el deporte, como una estrategia publicitaria osada y con la imagen de la tenista berrinchuda Serena Williams. Marketing extremo o no, desató las jaurías de las redes sociales a favor y en contra. Bueno, podría ser atinado ser una loquilla como Yalitza Aparicio que está en la portada de revistas internacionales y ser modelo de Prada, pero puede ser docente de primaria sin problema.

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita.

En twitter @LA_PERALTA

Mis otras columnas en https://ilianaperalta.wixsitecom/tandariola

Tandariola

Hoy las mujeres recibimos felicitaciones y felicitamos a otras sin saber realmente el motivo, cuando esta fecha es recordatorio de un hecho terrible sucedido a congéneres que demandaron condiciones justas de trabajo. En sustancia, rememorarlo estimula el análisis con visión de género, tocar fibras sensibles, eliminar etiquetas e indicar con contundencia que “la equidad no debe ser una aspiración, sino una realidad” (Marina de Tavira dixit).

En este momento de la historia humana, colmada de avances de la ciencia y entronización tecnológica, prevalece de facto el desequilibrio en diversos ámbitos de la vida de hombres y de mujeres, más allá de las agendas y los compromisos internacionales. La sabia naturaleza y la estadística indican que nacen más hombres que mujeres, con diferencias que se reconfiguran en algunos grupos de edad con cierto equilibrio. Así, a nivel mundial la cantidad de hombres sobrepasa a las mujeres con un breve margen, lo cual se ha observado en los datos disponibles de la ONU de 1950 al 2015.

Las disparidades surgen cuando se analiza a nivel de continentes y de los países que los integran. En América, Europa y África hay más mujeres que hombres, pero en Asia ocurre lo contrario, como en China e India -los más poblados del mundo- las diferencias por sexo en cada uno llegan a más de 50 millones. Oceanía, en gran contraste, tiene poblaciones equilibradas (https://population.un.org/wpp/DataQuery).

En México hay más mujeres que hombres, una diferencia de 3.1 millones; en cuanto a tendencias proyectadas al 2018, las entidades de Baja California Sur, Baja California y Quintana Roo tienen una proporción mayor de hombres que de mujeres. Lo inverso sucede en el resto de los estados, pero es más evidente en la CDMX, Oaxaca, Puebla y Guanajuato (www.conapo.gob.mx).

En la media península la tendencia a tener mayor población masculina se observa desde 1950, pero es exponencial la diferencia numérica en las últimas mediciones, con lo cual en las series de tiempo quedan cicatrices estadísticas provocadas por dinámicas demográficas como la migración, cuya distribución porcentual es mayor en los hombres que en las mujeres. Las mediciones también aportan hallazgos estadísticos contradictorios. Para ejemplificar, en el rubro de la salud la afiliación femenina supera a la masculina. En el ámbito de la discapacidad, las mujeres superan a los hombres, pero coincide en ambos sexos que la mayor discapacidad es la motriz. Por otro lado, aunque mueren más hombres que mujeres, en ellos la principal causa son las agresiones y en las mujeres los tumores malignos. Respecto al alfabetismo, es mayor en las mujeres, pero en grado de escolaridad, ambos alcanzan ya los 9.9 años (equivalente a un 1º de preparatoria). Asimismo, las mujeres que viven en unión libre son las que más hijos tienen. Respecto a las lenguas indígenas son habladas más por las mujeres, pero son éstas las que tienen el más alto promedio de hijos (3.3).

En los hogares sudcalifornianos es visible el aumento de las jefaturas femeninas (27.7%), notoriamente en los municipios de La Paz y Los Cabos, pero prevalecen las masculinas (72.3%), lo cual nos lleva al análisis de la situación de las viviendas según el sexo del responsable del hogar: donde hay jefa hay más disponibilidad de energía eléctrica, sanitario, drenaje, televisión, refrigerador y lavadora; y con jefe, hay más disponibilidad de agua entubada, celular, automóvil, tv de paga, internet y computadora. También las mujeres perciben más la inseguridad, victimización y violencia. Esto ha derivado en cambios sustanciales en las actividades cotidianas, como el salir de noche, usar alhajas y no dejar salir a los hijos menores (www.inegi.org.mx).

¿Es mejor o peor la situación de los sexos? La respuesta dependerá con qué y en qué momento se compare y si es en lo individual o en lo grupal. En mi caso, es un avance significativo. Hay letras femeninas en un competido escenario periodístico dominado por caballeros.

¡Éytale!

“Locas” llamó recientemente la marca Nike a las mujeres que rompen los estereotipos en el deporte, como una estrategia publicitaria osada y con la imagen de la tenista berrinchuda Serena Williams. Marketing extremo o no, desató las jaurías de las redes sociales a favor y en contra. Bueno, podría ser atinado ser una loquilla como Yalitza Aparicio que está en la portada de revistas internacionales y ser modelo de Prada, pero puede ser docente de primaria sin problema.

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita.

En twitter @LA_PERALTA

Mis otras columnas en https://ilianaperalta.wixsitecom/tandariola