/ lunes 8 de marzo de 2021

Quebrados

El país continúa su rumbo a la bancarrota.

Lo hace por una paradoja central: el sector con el que pretendía revivir viejas glorias, terminará por sepultar a las finanzas públicas.

No es que el sector energético nacional carezca de importancia. Tampoco de viabilidad. El problema es este sector. El que plantea el gobierno de Morena.

Las políticas no se miden por buenas intenciones. Se miden por números.

Y los números son estos: el sector energético ha perdido en dos años casi un billón de pesos.

Pemex ha perdido en dos años 836 mil millones de pesos. 347 mil millones en 2019 (cuando no había pandemia) y 489 mil millones el año pasado.

Por el lado de la petrolera, ese balance desastroso no es todo: Pemex ha recibido 138 mil millones de pesos en estímulos fiscales y el gobierno le ha inyectado 252 mil millones de pesos (12 mil millones de dólares) en dos años. La locura de Dos Bocas se ha engullido 86 mil millones de pesos más.

Este año, PEMEX enfrentará vencimientos de deuda por 14 mil 700 millones de dólares.

Échele números. Por su dimensión, bajo la actual administración, no hay forma de evitar que la caída de la empresa precipite el derrumbe de las finanzas nacionales.

Pero ahí no acaba la historia. CFE está electrocutando también los circuitos de sanidad financiera del país.

La empresa que dirige Manuel Bartlett ha perdido en dos años 119 mil millones de pesos: casi 79 mil en 2020 y 40 mil en 2019. Recibe un subsidio por 75 mil millones de pesos para mantener la luz al mismo precio.

Por su ineficiencia, han vuelto los apagones y el fluido es de mala calidad.

Pese a este estado terminal, el gobierno se dio el lujo de condonar la deuda de 600 mil usuarios en Tabasco: una promesa política del presidente. Ese perdón nos costará 11 mil millones de pesos a quienes pagamos los impuestos.

Las empresas han dejado de ser productivas. No hay que olvidar que hasta el 2018, bien o mal, generaban recursos.

Sanearlas es posible, pero políticamente muy costoso. Por eso este gobierno, que toma sus decisiones con base en cálculo electoral, no hará nada para corregir.

El empecinamiento del presidente, una de sus características centrales, en este caso, va a conducirlo a la ruina.

Será la bancarrota nacional.

Y cuando eso ocurra, será también su ruina política.

@fvazquezrig

El país continúa su rumbo a la bancarrota.

Lo hace por una paradoja central: el sector con el que pretendía revivir viejas glorias, terminará por sepultar a las finanzas públicas.

No es que el sector energético nacional carezca de importancia. Tampoco de viabilidad. El problema es este sector. El que plantea el gobierno de Morena.

Las políticas no se miden por buenas intenciones. Se miden por números.

Y los números son estos: el sector energético ha perdido en dos años casi un billón de pesos.

Pemex ha perdido en dos años 836 mil millones de pesos. 347 mil millones en 2019 (cuando no había pandemia) y 489 mil millones el año pasado.

Por el lado de la petrolera, ese balance desastroso no es todo: Pemex ha recibido 138 mil millones de pesos en estímulos fiscales y el gobierno le ha inyectado 252 mil millones de pesos (12 mil millones de dólares) en dos años. La locura de Dos Bocas se ha engullido 86 mil millones de pesos más.

Este año, PEMEX enfrentará vencimientos de deuda por 14 mil 700 millones de dólares.

Échele números. Por su dimensión, bajo la actual administración, no hay forma de evitar que la caída de la empresa precipite el derrumbe de las finanzas nacionales.

Pero ahí no acaba la historia. CFE está electrocutando también los circuitos de sanidad financiera del país.

La empresa que dirige Manuel Bartlett ha perdido en dos años 119 mil millones de pesos: casi 79 mil en 2020 y 40 mil en 2019. Recibe un subsidio por 75 mil millones de pesos para mantener la luz al mismo precio.

Por su ineficiencia, han vuelto los apagones y el fluido es de mala calidad.

Pese a este estado terminal, el gobierno se dio el lujo de condonar la deuda de 600 mil usuarios en Tabasco: una promesa política del presidente. Ese perdón nos costará 11 mil millones de pesos a quienes pagamos los impuestos.

Las empresas han dejado de ser productivas. No hay que olvidar que hasta el 2018, bien o mal, generaban recursos.

Sanearlas es posible, pero políticamente muy costoso. Por eso este gobierno, que toma sus decisiones con base en cálculo electoral, no hará nada para corregir.

El empecinamiento del presidente, una de sus características centrales, en este caso, va a conducirlo a la ruina.

Será la bancarrota nacional.

Y cuando eso ocurra, será también su ruina política.

@fvazquezrig

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