/ viernes 19 de abril de 2019

Penitencia vacacional

Tandariola


El tráfico citadino es ligero. Las natas de polución de la periferia no se perciben tan densas como otros días. La brisa huele a mar en la ciudad capital sudcaliforniana. En las tiendas de autoservicio pululan personas con outfit relajado. Son las vacaciones de Semana Santa y aunque muchos seguimos trabajando, una gran cantidad de personas están en tránsito para disfrutar de las playas y de otros muchos atractivos que tiene la media península.
En contraposición, México es uno de los bastiones religiosos en América Latina, pues 82.7% de los mexicanos dijo ser católico yen Baja California Sur 81.2% lo era según datos del Censo de Población y Vivienda 2010 (www.inegi.org.mx), estamos ajenos al concilio de que estos son penitentes “días de guardar” al ser conmemorativos por la Pasión de Cristo y la Pascua, pasajes de profundo simbolismo evangélico.

No ahondaré en aspectos de fe, sin embargo,he de decir que es evidente que cada año las playas se llenan y los destinos de interés turístico se ven con muchos visitantes regionales y nacionales, aunado al internacional.Percibo una sociedad laxa que orienta su interés al disfrute de estos días sin escuela y de asueto, que no es inmune al bombardeo dela mercadotecnia vacacional.
Así mismo, esta es una temporada que da dinamismo a la economía local y sus cadenas de valor, que aporta beneficios a la industria hotelera, gastronómica y de servicios alternos atendiendo la demandadel flujo de turistas.Al respecto, la Concanaco difundió que las empresas calculan que para estas vacaciones la afluencia será de 14 millones 55 mil turistas -la mayoría mexicanos- por todo el país, lo cual muestra un aumento del 3.2% respecto al mismo periodo del 2018.
El aspecto económico está previsto: la derrama será de casi 53 mil millones de pesos, mostrando un incremento de 5.8% más de lo captado el año anterior (www.forbes.com.mx). Después del spring break, los centros de atractivo turístico ven en la Semana Santa la continuidad de la “temporada alta” del año.

Lee: TV, la primera trasmisión de una imagen en movimiento

El gasto de un corto viaje o bien un paquete vacacional fue abordado por el periódico El Economista, que dio a conocer datos sobre el tema provenientes de un sondeo realizado por la comparadora de servicios financieros Coru.com y la encuestadora Feebbo, indicando que durante esta temporada una familia podría gastar de 5 mil a 20 mil pesos, que más de la mitad usará dinero en efectivo (56%), teniendo preferencia por los destinos de playa (53%), pero casi una tercera parte visitará pueblos mágicos (29%). Obviamente, el realizar ritos religiosos no figuran en la lista (www.eleconomista.com.mx).
Los que decidimos una versión austera para estos días de asueto y viajar en corto, dimos atención a la promoción de temporada de productos para acampar/playeros (post furor del día del amor y la amistad y previo al día del niño), adquiriendo en ofertas hieleras con llantas, casas de campaña, sillas de lona, sombras y sombrillas, mesas plegables, catres, visores, inflables… aunado a la venta de los perecederos, bebidas gaseosas y espirituosas, servicios llanteros, mecánicos, etc. que no entran en el cálculo como derrama para estas vacaciones.

Claro está, también hay que mencionar a aquellos que disfrutan acampando en la playa, por lo que debe prepararse con bastimento suficiente para uno o varios días. Basta con darse una vuelta por los balnearios más concurridos, donde se instalan las cervecerías, hay eventos playeros, música, se venden infinidad de productos y se percibe un ambiente de fiesta entre campamentos y baños portátiles, aunque haya viento y el agua esté aún muy fría. Paradójicos usos y costumbres de esencia religiosa que derivaron en algarabía playera.

Eytale!La memoria colectiva de nuestras comunidades no olvida los ritos propios de cuaresma que año con año fueron cayendo en desuso, como no escuchar música, rezar, ayunar, no tener intimidad, participar en las procesiones y velatorios, acudir a las misas, no ir a la playa y un largo etcétera de actividades durante estos delicados y enlutados días. Hoy, viernes santo, hay concursos de camisetas mojadas, la cerveza está en oferta y huele a carne asada en plena playa. Así es la Semana Santa en el nuevo milenio.

Tandariola


El tráfico citadino es ligero. Las natas de polución de la periferia no se perciben tan densas como otros días. La brisa huele a mar en la ciudad capital sudcaliforniana. En las tiendas de autoservicio pululan personas con outfit relajado. Son las vacaciones de Semana Santa y aunque muchos seguimos trabajando, una gran cantidad de personas están en tránsito para disfrutar de las playas y de otros muchos atractivos que tiene la media península.
En contraposición, México es uno de los bastiones religiosos en América Latina, pues 82.7% de los mexicanos dijo ser católico yen Baja California Sur 81.2% lo era según datos del Censo de Población y Vivienda 2010 (www.inegi.org.mx), estamos ajenos al concilio de que estos son penitentes “días de guardar” al ser conmemorativos por la Pasión de Cristo y la Pascua, pasajes de profundo simbolismo evangélico.

No ahondaré en aspectos de fe, sin embargo,he de decir que es evidente que cada año las playas se llenan y los destinos de interés turístico se ven con muchos visitantes regionales y nacionales, aunado al internacional.Percibo una sociedad laxa que orienta su interés al disfrute de estos días sin escuela y de asueto, que no es inmune al bombardeo dela mercadotecnia vacacional.
Así mismo, esta es una temporada que da dinamismo a la economía local y sus cadenas de valor, que aporta beneficios a la industria hotelera, gastronómica y de servicios alternos atendiendo la demandadel flujo de turistas.Al respecto, la Concanaco difundió que las empresas calculan que para estas vacaciones la afluencia será de 14 millones 55 mil turistas -la mayoría mexicanos- por todo el país, lo cual muestra un aumento del 3.2% respecto al mismo periodo del 2018.
El aspecto económico está previsto: la derrama será de casi 53 mil millones de pesos, mostrando un incremento de 5.8% más de lo captado el año anterior (www.forbes.com.mx). Después del spring break, los centros de atractivo turístico ven en la Semana Santa la continuidad de la “temporada alta” del año.

Lee: TV, la primera trasmisión de una imagen en movimiento

El gasto de un corto viaje o bien un paquete vacacional fue abordado por el periódico El Economista, que dio a conocer datos sobre el tema provenientes de un sondeo realizado por la comparadora de servicios financieros Coru.com y la encuestadora Feebbo, indicando que durante esta temporada una familia podría gastar de 5 mil a 20 mil pesos, que más de la mitad usará dinero en efectivo (56%), teniendo preferencia por los destinos de playa (53%), pero casi una tercera parte visitará pueblos mágicos (29%). Obviamente, el realizar ritos religiosos no figuran en la lista (www.eleconomista.com.mx).
Los que decidimos una versión austera para estos días de asueto y viajar en corto, dimos atención a la promoción de temporada de productos para acampar/playeros (post furor del día del amor y la amistad y previo al día del niño), adquiriendo en ofertas hieleras con llantas, casas de campaña, sillas de lona, sombras y sombrillas, mesas plegables, catres, visores, inflables… aunado a la venta de los perecederos, bebidas gaseosas y espirituosas, servicios llanteros, mecánicos, etc. que no entran en el cálculo como derrama para estas vacaciones.

Claro está, también hay que mencionar a aquellos que disfrutan acampando en la playa, por lo que debe prepararse con bastimento suficiente para uno o varios días. Basta con darse una vuelta por los balnearios más concurridos, donde se instalan las cervecerías, hay eventos playeros, música, se venden infinidad de productos y se percibe un ambiente de fiesta entre campamentos y baños portátiles, aunque haya viento y el agua esté aún muy fría. Paradójicos usos y costumbres de esencia religiosa que derivaron en algarabía playera.

Eytale!La memoria colectiva de nuestras comunidades no olvida los ritos propios de cuaresma que año con año fueron cayendo en desuso, como no escuchar música, rezar, ayunar, no tener intimidad, participar en las procesiones y velatorios, acudir a las misas, no ir a la playa y un largo etcétera de actividades durante estos delicados y enlutados días. Hoy, viernes santo, hay concursos de camisetas mojadas, la cerveza está en oferta y huele a carne asada en plena playa. Así es la Semana Santa en el nuevo milenio.