/ viernes 9 de agosto de 2019

Non grata

Por La Peralta

Gustos, manías, caprichos, necesidades, educación, costumbres y otros tantos rubros del comportamiento sustentan los parámetros del significado individual de esa palabra tan extraña para algunos, responsabilidad, una sustancia con la que los seres sociales tejen las relaciones humanas. No es fortuito entonces que las convivencias se enmarquen con reglas de comportamiento personal hasta de civilidad, pasando por las de urbanidad.

En ese entramado social de convivencia cotidiana, se respetan o no los convenios para ser o no, una sociedad funcional. Así ha sido por siglos, desde una pequeña aldea hasta un complejo habitacional, es más, se da hasta en el hogar. Y claro, cuando se tienen problemáticas en común, por la vía de la comunicación y la buena voluntad, puede llegarse a resoluciones satisfactorias. Sin embargo, los conflictos trastocan las relaciones sociales, sugiriendo adentrarse en ámbitos de la psique en sus elementos conductuales al infringir aspectos normados que pretenden mantener el equilibrio. He ahí el quid.

En un seguimiento trimestral de los motivos que generan conflictos o enfrentamientos a nivel nacional, externados por personas de 18 años y más entrevistadas en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), es observable que más de la tercera parte de la muestra indicaron que existen motivos que generan conflictos o enfrentamientos sociales: en diciembre de 2018 fue de 39.6%; en marzo de 2019 descendió a 34.9% y al mes de junio subió a 38.7%.

El listado de estos no es nada halagadora, pero sí muy reveladora. Los tres trimestres referidos coinciden en el orden, pero con porcentajes diferentes. Quizá usted que lee esta columna identificará algunas: en primer lugar está el ruido causado por golpes con martillo, uso del taladro, música alta o fiestas con el 15.7%. En segundo lugar se encuentra la basura tirada o quemada por vecinos, ya sea en su jardín, cochera o áreas comunes, con el 14.4%. Los problemas de estacionamiento es el tercer motivo, en sentido de la obstrucción de cochera, invasión de cajón de estacionamiento o falta de espacio para estacionarse, con el 12.7%. ¿Le ha pasado?

En orden descendente según su porcentaje, en listo el resto de motivos que retoma la encuesta: problemas relacionados con animales domésticos; conflictos en el transporte público o privado; chismes o malos entendidos; molestias por borrachos, drogadictos o pandillas; problemas con trámites y servidores públicos; conflictos con los hijos(as) de los vecinos; problemas con autoridades de seguridad pública; grafitti o pintas en la casa; ambulantaje; incumplimiento de cuotas vecinales; disputas familiares; y conflictos por la compra de productos y servicios privados. ¿Una, varias o todas?

La ENSU permite también observar esto en las principales áreas metropolitanas del país, tomando en cuenta para nuestra entidad a La Paz y el combo San José del Cabo-Cabo San Lucas. Déjeme decirle que la percepción de paceños y cabeños en cuanto a motivos para el conflicto, difieren: en La Paz 51.8% de los entrevistados lo externaron -o sea, la mitad de la muestra-, pero en Los Cabos llega al 29.8% -casi la tercera parte-. Es por demás interesante que coinciden en los dos principales motivos: los problemas con los vecinos, mayormente en la ciudad capital con el 38.7%, mientras en las ciudades sureñas es el 19.3%; y el segundo son los problemas de estacionamiento, que en La Paz lo percibe el 25.3% y en Los Cabos el 10.3% de la muestra. En cuanto al tercero, los paceños indican que son los relacionados con los animales domésticos con el 24.4%, pero para los cabeños son los problemas con trámites y servidores públicos con 7.5%.

Los principales actores con los que tuvieron problemas los entrevistados de la ENSU a nivel nacional como por ciudad, fueron los vecinos (72.5%). Aquí entra la frase de “nadie escoge a sus vecinos”. Después la lista varía en porcentajes entre los desconocidos en la calle, las autoridades, los familiares y los compañeros del trabajo o la escuela (www.inegi.org.mx). Definitivamente no somos indiferentes ante las acciones sociópatas que alteran la tranquilidad o el orden público y aquellas que inciden en la salud o la integridad física. Por supuesto, en este tema se identifican al menos tres posiciones: el afectado, el observador -que está listo para grabar con su celular- y la persona non grata. ¿Con cuál se identifica?

Eytale!

En redes sociales se mofa en memes virales los comportamientos abusivos de personajes que ha motivado motes o apodos vergonzosos de Don o Doña…, o bien los populares Lord o Lady…, que por cierto se ha propuesto prohibir, por lo que se ha presentado la iniciativa ante la Cámara de Diputados por violencia digital (www.proyectopuente.com.mx).

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita. iliana.peralta@gmail.com. En Twitter @LA_PERALTALa Tandariola también se escucha. Disponible en podcast en Ivoox.

Por La Peralta

Gustos, manías, caprichos, necesidades, educación, costumbres y otros tantos rubros del comportamiento sustentan los parámetros del significado individual de esa palabra tan extraña para algunos, responsabilidad, una sustancia con la que los seres sociales tejen las relaciones humanas. No es fortuito entonces que las convivencias se enmarquen con reglas de comportamiento personal hasta de civilidad, pasando por las de urbanidad.

En ese entramado social de convivencia cotidiana, se respetan o no los convenios para ser o no, una sociedad funcional. Así ha sido por siglos, desde una pequeña aldea hasta un complejo habitacional, es más, se da hasta en el hogar. Y claro, cuando se tienen problemáticas en común, por la vía de la comunicación y la buena voluntad, puede llegarse a resoluciones satisfactorias. Sin embargo, los conflictos trastocan las relaciones sociales, sugiriendo adentrarse en ámbitos de la psique en sus elementos conductuales al infringir aspectos normados que pretenden mantener el equilibrio. He ahí el quid.

En un seguimiento trimestral de los motivos que generan conflictos o enfrentamientos a nivel nacional, externados por personas de 18 años y más entrevistadas en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), es observable que más de la tercera parte de la muestra indicaron que existen motivos que generan conflictos o enfrentamientos sociales: en diciembre de 2018 fue de 39.6%; en marzo de 2019 descendió a 34.9% y al mes de junio subió a 38.7%.

El listado de estos no es nada halagadora, pero sí muy reveladora. Los tres trimestres referidos coinciden en el orden, pero con porcentajes diferentes. Quizá usted que lee esta columna identificará algunas: en primer lugar está el ruido causado por golpes con martillo, uso del taladro, música alta o fiestas con el 15.7%. En segundo lugar se encuentra la basura tirada o quemada por vecinos, ya sea en su jardín, cochera o áreas comunes, con el 14.4%. Los problemas de estacionamiento es el tercer motivo, en sentido de la obstrucción de cochera, invasión de cajón de estacionamiento o falta de espacio para estacionarse, con el 12.7%. ¿Le ha pasado?

En orden descendente según su porcentaje, en listo el resto de motivos que retoma la encuesta: problemas relacionados con animales domésticos; conflictos en el transporte público o privado; chismes o malos entendidos; molestias por borrachos, drogadictos o pandillas; problemas con trámites y servidores públicos; conflictos con los hijos(as) de los vecinos; problemas con autoridades de seguridad pública; grafitti o pintas en la casa; ambulantaje; incumplimiento de cuotas vecinales; disputas familiares; y conflictos por la compra de productos y servicios privados. ¿Una, varias o todas?

La ENSU permite también observar esto en las principales áreas metropolitanas del país, tomando en cuenta para nuestra entidad a La Paz y el combo San José del Cabo-Cabo San Lucas. Déjeme decirle que la percepción de paceños y cabeños en cuanto a motivos para el conflicto, difieren: en La Paz 51.8% de los entrevistados lo externaron -o sea, la mitad de la muestra-, pero en Los Cabos llega al 29.8% -casi la tercera parte-. Es por demás interesante que coinciden en los dos principales motivos: los problemas con los vecinos, mayormente en la ciudad capital con el 38.7%, mientras en las ciudades sureñas es el 19.3%; y el segundo son los problemas de estacionamiento, que en La Paz lo percibe el 25.3% y en Los Cabos el 10.3% de la muestra. En cuanto al tercero, los paceños indican que son los relacionados con los animales domésticos con el 24.4%, pero para los cabeños son los problemas con trámites y servidores públicos con 7.5%.

Los principales actores con los que tuvieron problemas los entrevistados de la ENSU a nivel nacional como por ciudad, fueron los vecinos (72.5%). Aquí entra la frase de “nadie escoge a sus vecinos”. Después la lista varía en porcentajes entre los desconocidos en la calle, las autoridades, los familiares y los compañeros del trabajo o la escuela (www.inegi.org.mx). Definitivamente no somos indiferentes ante las acciones sociópatas que alteran la tranquilidad o el orden público y aquellas que inciden en la salud o la integridad física. Por supuesto, en este tema se identifican al menos tres posiciones: el afectado, el observador -que está listo para grabar con su celular- y la persona non grata. ¿Con cuál se identifica?

Eytale!

En redes sociales se mofa en memes virales los comportamientos abusivos de personajes que ha motivado motes o apodos vergonzosos de Don o Doña…, o bien los populares Lord o Lady…, que por cierto se ha propuesto prohibir, por lo que se ha presentado la iniciativa ante la Cámara de Diputados por violencia digital (www.proyectopuente.com.mx).

Comunicóloga, fotógrafa, diseñadora y sibarita. iliana.peralta@gmail.com. En Twitter @LA_PERALTALa Tandariola también se escucha. Disponible en podcast en Ivoox.