/ domingo 24 de mayo de 2020

Médicos eminentes de California Sur

Al personal de los servicios de salud de Sudcalifornia, con gratitud, reconocimiento, respeto y admiración.

GUILLERMO VALLARINO KELLY

El 24 de mayo de 2014 murió el doctor Guillermo Vallarino Kelly, en cuyas honras fúnebres, su colega Gustavo Farías Noyola lo llamó “Emblema cultural de la profesión médica en BCS, de su sociedad y el espíritu humanístico en general.”

Oriundo de la ciudad de México, donde nació en 1928 y terminó los estudios profesionales (UNAM, 1955), probablemente fue, según afirmación del propio biógrafo, “el último médico que en BCS ejerció la medicina general y luego se dedicó a una especialidad con calidad de líder en ambos niveles profesionales.”

Agrega Farías que la atracción de Vallarino por Baja California Sur fue “amor a primera vista: según él lo relató, en mayo de 1956 [a un año de haber terminado su carrera] llegó a La Paz de vacaciones en viaje por mar en el Blanco, embarcación de cabotaje desde la cual ´quedó cautivado´ con la sola contemplación de la ciudad, y más gratamente impresionado al arribar, con el contacto hospitalario de los paceños…”

Para instalar su consultorio rentó una casa en El Manglito y ahí empezó a ofrecer sus servicios de clínico y cirujano; pronto se vio ocupado en atender pacientes del propio territorio sudcaliforniano y de estados cercanos a los que llegó el creciente prestigio del galeno.

Siete años laboró con intensidad singular en el hospital Salvatierra, aún sin percibir salario, y al instalarse el ISSSTE en La Paz aceptó plaza de médico general a cargo de toda la cirugía, con su ya característica eficiencia y responsabilidad.

Vallarino Kelly, dice el texto de homenaje, “fue un innovador en muchos aspectos… Toda esa obra evidencia una vida de entrega a la profesión, a la sociedad, a sus alumnos quienes fueron estimulados con sus deseos de progreso, su permanente actualización, su comprensión y serenidad, trato gentil y siempre caballeroso.”

En reconocimiento a su experiencia y previo examen, el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia lo certificó como especialista; luego se le recibió en el Colegio Americano de Cirujanos, y más tarde en el Consejo Mexicano de Cirugía General.

Vida fértil la del doctor Vallarino, cuyo desempeñó profesional dedicó íntegramente al servicio de Baja California Sur.

ENRIQUE VON BORSTEL LABASTIDA

El 26 de mayo de 1990 perdimos a otra figura preclara de la Medicina sudcaliforniana.

El “Plique” von Borstel tuvo su cuna en La Paz en 1920 y en cuanto pudo emigró a la capital del país a realizar estudios de preparatoria y Medicina en la UNAM.

El joven estudiante aprovechaba las vacaciones para efectuar prácticas en el hospital Juan María de Salvatierra, con inclinación particular al campo de la cirugía.

Terminada la formación universitaria se reintegró a su tierra y cumplió el servicio social en el pueblo minero de San Antonio.

Luego atendió con singular eficiencia otros servicios médicos, directivos y docentes, entre ellos el de jefe de Cirugía del hospital Salvatierra, primer director del IMSS en BCS y profesor de Biología y Química en la escuela secundaria José María Morelos.

Sus estudios de posgrado fueron de Cirugía General y Gineco-Obstetricia en hospitales del país y los Estados Unidos, así como a través de la asistencia a congresos de esas especialidades.

Fue fundador y presidente del Colegio Médico de La Paz y de la Asociación Médica Sudcaliforniana, además de socio del American College of Surgeons desde 1972. Especialista en Ginecología y Obstetricia certificado por el Consejo Mexicano de ambas especialidades, miembro de la Federación Mexicana de Ginecología y Obstetricia, de la Federación Médica de Sonora, de la Asociación Sinaloense de Ginecología y Obstetricia, así como de la Sociedad de Cirugía de Mano del Caribe.

La obra realizada por el doctor von Borstel Labastida en favor de sus semejantes puede ser ejemplo para quienes emprenden la profesión médica; su entrega a la medicina institucional y su denodado afán por engrandecerla lo hicieron merecedor al reconocimiento como columna básica de la seguridad social en Baja California Sur.

Al personal de los servicios de salud de Sudcalifornia, con gratitud, reconocimiento, respeto y admiración.

GUILLERMO VALLARINO KELLY

El 24 de mayo de 2014 murió el doctor Guillermo Vallarino Kelly, en cuyas honras fúnebres, su colega Gustavo Farías Noyola lo llamó “Emblema cultural de la profesión médica en BCS, de su sociedad y el espíritu humanístico en general.”

Oriundo de la ciudad de México, donde nació en 1928 y terminó los estudios profesionales (UNAM, 1955), probablemente fue, según afirmación del propio biógrafo, “el último médico que en BCS ejerció la medicina general y luego se dedicó a una especialidad con calidad de líder en ambos niveles profesionales.”

Agrega Farías que la atracción de Vallarino por Baja California Sur fue “amor a primera vista: según él lo relató, en mayo de 1956 [a un año de haber terminado su carrera] llegó a La Paz de vacaciones en viaje por mar en el Blanco, embarcación de cabotaje desde la cual ´quedó cautivado´ con la sola contemplación de la ciudad, y más gratamente impresionado al arribar, con el contacto hospitalario de los paceños…”

Para instalar su consultorio rentó una casa en El Manglito y ahí empezó a ofrecer sus servicios de clínico y cirujano; pronto se vio ocupado en atender pacientes del propio territorio sudcaliforniano y de estados cercanos a los que llegó el creciente prestigio del galeno.

Siete años laboró con intensidad singular en el hospital Salvatierra, aún sin percibir salario, y al instalarse el ISSSTE en La Paz aceptó plaza de médico general a cargo de toda la cirugía, con su ya característica eficiencia y responsabilidad.

Vallarino Kelly, dice el texto de homenaje, “fue un innovador en muchos aspectos… Toda esa obra evidencia una vida de entrega a la profesión, a la sociedad, a sus alumnos quienes fueron estimulados con sus deseos de progreso, su permanente actualización, su comprensión y serenidad, trato gentil y siempre caballeroso.”

En reconocimiento a su experiencia y previo examen, el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia lo certificó como especialista; luego se le recibió en el Colegio Americano de Cirujanos, y más tarde en el Consejo Mexicano de Cirugía General.

Vida fértil la del doctor Vallarino, cuyo desempeñó profesional dedicó íntegramente al servicio de Baja California Sur.

ENRIQUE VON BORSTEL LABASTIDA

El 26 de mayo de 1990 perdimos a otra figura preclara de la Medicina sudcaliforniana.

El “Plique” von Borstel tuvo su cuna en La Paz en 1920 y en cuanto pudo emigró a la capital del país a realizar estudios de preparatoria y Medicina en la UNAM.

El joven estudiante aprovechaba las vacaciones para efectuar prácticas en el hospital Juan María de Salvatierra, con inclinación particular al campo de la cirugía.

Terminada la formación universitaria se reintegró a su tierra y cumplió el servicio social en el pueblo minero de San Antonio.

Luego atendió con singular eficiencia otros servicios médicos, directivos y docentes, entre ellos el de jefe de Cirugía del hospital Salvatierra, primer director del IMSS en BCS y profesor de Biología y Química en la escuela secundaria José María Morelos.

Sus estudios de posgrado fueron de Cirugía General y Gineco-Obstetricia en hospitales del país y los Estados Unidos, así como a través de la asistencia a congresos de esas especialidades.

Fue fundador y presidente del Colegio Médico de La Paz y de la Asociación Médica Sudcaliforniana, además de socio del American College of Surgeons desde 1972. Especialista en Ginecología y Obstetricia certificado por el Consejo Mexicano de ambas especialidades, miembro de la Federación Mexicana de Ginecología y Obstetricia, de la Federación Médica de Sonora, de la Asociación Sinaloense de Ginecología y Obstetricia, así como de la Sociedad de Cirugía de Mano del Caribe.

La obra realizada por el doctor von Borstel Labastida en favor de sus semejantes puede ser ejemplo para quienes emprenden la profesión médica; su entrega a la medicina institucional y su denodado afán por engrandecerla lo hicieron merecedor al reconocimiento como columna básica de la seguridad social en Baja California Sur.

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