/ jueves 5 de marzo de 2020

Manuel Márquez de León, paradigma de la sudcalifornidad

El calendario cívico regional recuerda cada 5 de marzo que es aniversario del natalicio de Manuel Márquez de León, el héroe por excelencia de esta California Sur; su vida sin mancha al servicio de México lo convierten en el paradigma del deber-ser sudcaliforniano, todo lo cual puede ser comprobado en el libro Grito de rebeldía, de Manuel G. Romero, contemporáneo del prócer, que tuve el agrado de preparar y prologar para el Archivo Histórico Pablo L. Martínez (AHPLM), donde está disponible desde entonces para los interesados en disfrutarlo.

Este hombre ilustre nació en el poblado minero de San Antonio (1822), y creció en el pueblo de Todos Santos. A los 21 años de edad ingresó a la Marina de Guerra Nacional; se encontraba de servicio en Mazatlán cuando estalló la guerra contra los Estados Unidos de Norteamérica (EUA), y recibió entonces dos ascensos por méritos en el campo de batalla.

Terminada la guerra de 1846-1848 se retiró de las actividades militares para establecerse de nuevo en Todos Santos, donde emprendió trabajos de agricultura, ganadería y comercio. En San Antonio explotó la minería, y en pocos años logró reunir una fortuna que aplicó luego en servicios a la nación.

En 1853 combatió con éxito al filibustero William Walker, a quien logró expulsar hacia el norte donde lo derrotó el patriota bajacaliforniano Antonio Meléndrez.

Fue representante de su provincia ante el Congreso Constituyente de 1856-1857, pero quedó sin firmar la nueva Constitución por haber recibido antes comisiones militares en el noroeste del país.

Contra el ejército de los conservadores organizó el batallón de infantería “Cazadores de California”, integrado con gente de su entidad nativa.

En 1861 fue designado gobernador de Sinaloa, donde se ganó el aprecio público, del cual hay varias evidencias. Dos años más tarde, el presidente Benito Juárez declaró el estado de sitio en ese estado y nombró gobernador y comandante militar al coronel Márquez.

Luego se le concedió el grado de general de Brigada “por los buenos servicios que tiene prestados en la causa de la libertad.”

Al término de la Intervención Francesa fue electo diputado por el V distrito de Sinaloa, hasta 1871. Se inconformó con la reelección del presidente Juárez y secundó el plan de La Noria para deponerlo, que encabezó el general Porfirio Díaz. De este periodo es el texto que Márquez tituló Don Benito Juárez a la luz de la verdad, impreso en 1885, y que en este 2020 tendremos el gusto de ver publicado de nuevo.

Luego apoyó el Plan de Tuxtepec (contra Sebastián Lerdo de Tejada, sucesor de Juárez a la muerte de éste) y contribuyó al encumbramiento de Díaz en quien veía al hombre que la nación necesitaba para su consolidación. Pero enseguida vio que su viejo amigo y compañero de armas pretendía tomar el poder indefinidamente, como se lo expresó con todo valor civil en una carta dirigida al oaxaqueño tan temprano como el 22 de noviembre de 1879, en cuya parte fundamental le dijo:

“Si usted fuera el hombre honrado y patriota que yo me figuré en mi acalorada fantasía, tendría alguna esperanza de que, cediendo a la razón, se retirara de la escena política sin ocasionar más desgracias, pero debo confesar que me equivoque al juzgarlo y no nos queda más recurso que apelar a medio doloroso, porque he visto con pena que, antes que el bien general, estima sus intereses personales…”

En la misma fecha de la misiva, Márquez de León lanzó el plan Revolucionario de El Triunfo, cuyo movimiento fracasó y obligó al guerrero a emprender el destierro en los EUA, donde ejerció el periodismo y publicó su libro En mis ratos de soledad, de 143 páginas, que se ha reeditado dos veces en Baja California Sur.

De su parte introductoria puede advertirse un pensamiento anticipatorio frente al riesgo de las noticias falsas (fakenews) que con diversos fines pretenden tergiversar ahora los acontecimientos en la interconexión digital:

“Uno de los objetivos principales que me propongo es demostrar a mis conciudadanos que pocos defectos se pueden comparar con la falta de criterio, por lo graves peligros que trae consigo la ligereza de lo que se dice o se escribe…”

Y en el párrafo final:

“Yo he dado en la manía de amar a mi patria con desinterés, de trabajar por ella de buena fe, y acepto el calificativo de loco, y de un loco bastante raro en estos tiempos, cuando es tan difícil que tal locura exista.”

Amnistiado, el patriota soldado, filósofo y escritor regresó a su patria y murió en la ciudad de México el 27 de julio de 1890. Sus restos mortales fueron inhumados en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres, de La Paz, capital de su entidad natal.

El calendario cívico regional recuerda cada 5 de marzo que es aniversario del natalicio de Manuel Márquez de León, el héroe por excelencia de esta California Sur; su vida sin mancha al servicio de México lo convierten en el paradigma del deber-ser sudcaliforniano, todo lo cual puede ser comprobado en el libro Grito de rebeldía, de Manuel G. Romero, contemporáneo del prócer, que tuve el agrado de preparar y prologar para el Archivo Histórico Pablo L. Martínez (AHPLM), donde está disponible desde entonces para los interesados en disfrutarlo.

Este hombre ilustre nació en el poblado minero de San Antonio (1822), y creció en el pueblo de Todos Santos. A los 21 años de edad ingresó a la Marina de Guerra Nacional; se encontraba de servicio en Mazatlán cuando estalló la guerra contra los Estados Unidos de Norteamérica (EUA), y recibió entonces dos ascensos por méritos en el campo de batalla.

Terminada la guerra de 1846-1848 se retiró de las actividades militares para establecerse de nuevo en Todos Santos, donde emprendió trabajos de agricultura, ganadería y comercio. En San Antonio explotó la minería, y en pocos años logró reunir una fortuna que aplicó luego en servicios a la nación.

En 1853 combatió con éxito al filibustero William Walker, a quien logró expulsar hacia el norte donde lo derrotó el patriota bajacaliforniano Antonio Meléndrez.

Fue representante de su provincia ante el Congreso Constituyente de 1856-1857, pero quedó sin firmar la nueva Constitución por haber recibido antes comisiones militares en el noroeste del país.

Contra el ejército de los conservadores organizó el batallón de infantería “Cazadores de California”, integrado con gente de su entidad nativa.

En 1861 fue designado gobernador de Sinaloa, donde se ganó el aprecio público, del cual hay varias evidencias. Dos años más tarde, el presidente Benito Juárez declaró el estado de sitio en ese estado y nombró gobernador y comandante militar al coronel Márquez.

Luego se le concedió el grado de general de Brigada “por los buenos servicios que tiene prestados en la causa de la libertad.”

Al término de la Intervención Francesa fue electo diputado por el V distrito de Sinaloa, hasta 1871. Se inconformó con la reelección del presidente Juárez y secundó el plan de La Noria para deponerlo, que encabezó el general Porfirio Díaz. De este periodo es el texto que Márquez tituló Don Benito Juárez a la luz de la verdad, impreso en 1885, y que en este 2020 tendremos el gusto de ver publicado de nuevo.

Luego apoyó el Plan de Tuxtepec (contra Sebastián Lerdo de Tejada, sucesor de Juárez a la muerte de éste) y contribuyó al encumbramiento de Díaz en quien veía al hombre que la nación necesitaba para su consolidación. Pero enseguida vio que su viejo amigo y compañero de armas pretendía tomar el poder indefinidamente, como se lo expresó con todo valor civil en una carta dirigida al oaxaqueño tan temprano como el 22 de noviembre de 1879, en cuya parte fundamental le dijo:

“Si usted fuera el hombre honrado y patriota que yo me figuré en mi acalorada fantasía, tendría alguna esperanza de que, cediendo a la razón, se retirara de la escena política sin ocasionar más desgracias, pero debo confesar que me equivoque al juzgarlo y no nos queda más recurso que apelar a medio doloroso, porque he visto con pena que, antes que el bien general, estima sus intereses personales…”

En la misma fecha de la misiva, Márquez de León lanzó el plan Revolucionario de El Triunfo, cuyo movimiento fracasó y obligó al guerrero a emprender el destierro en los EUA, donde ejerció el periodismo y publicó su libro En mis ratos de soledad, de 143 páginas, que se ha reeditado dos veces en Baja California Sur.

De su parte introductoria puede advertirse un pensamiento anticipatorio frente al riesgo de las noticias falsas (fakenews) que con diversos fines pretenden tergiversar ahora los acontecimientos en la interconexión digital:

“Uno de los objetivos principales que me propongo es demostrar a mis conciudadanos que pocos defectos se pueden comparar con la falta de criterio, por lo graves peligros que trae consigo la ligereza de lo que se dice o se escribe…”

Y en el párrafo final:

“Yo he dado en la manía de amar a mi patria con desinterés, de trabajar por ella de buena fe, y acepto el calificativo de loco, y de un loco bastante raro en estos tiempos, cuando es tan difícil que tal locura exista.”

Amnistiado, el patriota soldado, filósofo y escritor regresó a su patria y murió en la ciudad de México el 27 de julio de 1890. Sus restos mortales fueron inhumados en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres, de La Paz, capital de su entidad natal.

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