/ sábado 1 de febrero de 2020

Educación y tareas escolares

Parece que al fin las autoridades educativas de todas partes comenzaron a darse cuenta de la inútil perversidad de las tareas escolares, a partir de estudios que últimamente han llegado hasta la ONU por conducto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos internacionales que han concluido en que las dichosas tareas, que han atosigado el cuerpo y el alma de infinidad de generaciones en todo el planeta desde que fueron establecidos los sistemas educativos, son más inconvenientes que benéficas para su formación, pues está probado que:

1. Los alumnos comprenden más y mejor en el aula, en interrelación directa con el profesor y en contacto activo con sus compañeros.

2. Impiden a los niños y jóvenes dedicar tiempo fuera del salón de clases en actividades necesarias para su desarrollo.

3. Significan una carga que frecuentemente en nada provocan la alegría que debe producir la búsqueda de nuevos conocimientos.

4. Constituyen una verdadera molestia para el niño y el joven, afectan su carácter y lo condicionan a rehusarse aasistir a la escuela.

5. Eventualmente son aplicadas con la intención de cubrir deficiencias del enseñante o del programa provisto a veces de contenidos excesivos.

6. Lejos de constituir factor de convivencia familiar, distraen las ocupaciones propias de los adultos en un quehacer que ya cumplieron (y con frecuente disgusto) en su propia época.

7. “Producen estrés y ansiedad”, se afirma en el artículo “¿Es tiempo ya de erradicar las tareas?” del sitio inglés http://www.independent.co.uk/

8. Hacen dependiente al escolar de la ayuda de su familia para asuntos que a él corresponde exclusivamente atender pues se trata de su propio aprendizaje.

9. El maestro y los padres pueden convertirlas, como suele ocurrir, en inadecuada medida de presión, amenaza y tortura, lo cual carece de validez pedagógica alguna.

10. Hay mentores tan sádicos que incluso las asignan para fines de semana y vacaciones, lo que resulta aberrante pues esos periodos están destinados precisamente para el descanso físico y la desintoxicación mental.

11. Su revisión y evaluación sustrae al profesor períodosdel día que puede emplear mejor en atender situaciones domésticas, planear tranquilamente sus clases y realizar acciones de mayor valía en el salón de clases.

12. Está demostrado por la investigación educativa que dejar de hacer la tarea en el hogar devuelve al estudiante el entusiasmo por saber y el gusto por la escuela.

13. En la actualidad, y con el avance de la tecnología, las tareas se resuelven simplemente con el copy-paste (copiar y pegar) de materiales que ofrece buena cantidad de sitios en la Internet, y que por lo general los supuestos estudiantes ni siquiera leen.

14. Sobre las tareas escolares nada dicenel artículo Tercero constitucional, la legislación que norma la educación mexicana y la Ley de Educación “para” el Estado de Baja California Sur, y sí, en cambio, “fomentar y promover la lectura y el libro” (párrafo XV, artículo 7o. de esta última), por lo que pueden serreemplazadas, digamos, con lecturas amables en casa que promuevan el placer y el conocimiento que proporcionan los libros, al margen de imposiciones nefandas.

Existe por fortuna una extensísima variedad de obras para cada edad, de las que se puede proveer a los chicos que son capaces de competir con sus juegos en teléfonos móviles y demás dispositivos. Igualmente fuera de esperarse que los padres estén dispuestos a compartir horas de recreo con los niños en convivencias en verdad productivas.

Podría pensarse asimismo en otro enfoque de la actividad extra escolar como el diseño de tareas que fomenten la creatividad, la sensibilidad artística, el análisis y la práctica de valores éticos, normas de urbanidad, respeto y convivencia social que últimamente han sido marginadas tanto que hasta quizá el proceso educativo haya dejado de serlo para convertirlo en instructivo simplemente, meramente informativo y memorístico como en las antiguallas que pensábamos ya felizmente superadas.

Por estas y otras varias razones, ese nocivo fósil de la vieja escuela debe declararse pernicioso y ser erradicado de una vez por todas de las estrategias didácticas, lo cual constituirá un logro en bien de la cultura y la libertad que se debe procurar para quienes están todavía y los vienen.

Parece que al fin las autoridades educativas de todas partes comenzaron a darse cuenta de la inútil perversidad de las tareas escolares, a partir de estudios que últimamente han llegado hasta la ONU por conducto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos internacionales que han concluido en que las dichosas tareas, que han atosigado el cuerpo y el alma de infinidad de generaciones en todo el planeta desde que fueron establecidos los sistemas educativos, son más inconvenientes que benéficas para su formación, pues está probado que:

1. Los alumnos comprenden más y mejor en el aula, en interrelación directa con el profesor y en contacto activo con sus compañeros.

2. Impiden a los niños y jóvenes dedicar tiempo fuera del salón de clases en actividades necesarias para su desarrollo.

3. Significan una carga que frecuentemente en nada provocan la alegría que debe producir la búsqueda de nuevos conocimientos.

4. Constituyen una verdadera molestia para el niño y el joven, afectan su carácter y lo condicionan a rehusarse aasistir a la escuela.

5. Eventualmente son aplicadas con la intención de cubrir deficiencias del enseñante o del programa provisto a veces de contenidos excesivos.

6. Lejos de constituir factor de convivencia familiar, distraen las ocupaciones propias de los adultos en un quehacer que ya cumplieron (y con frecuente disgusto) en su propia época.

7. “Producen estrés y ansiedad”, se afirma en el artículo “¿Es tiempo ya de erradicar las tareas?” del sitio inglés http://www.independent.co.uk/

8. Hacen dependiente al escolar de la ayuda de su familia para asuntos que a él corresponde exclusivamente atender pues se trata de su propio aprendizaje.

9. El maestro y los padres pueden convertirlas, como suele ocurrir, en inadecuada medida de presión, amenaza y tortura, lo cual carece de validez pedagógica alguna.

10. Hay mentores tan sádicos que incluso las asignan para fines de semana y vacaciones, lo que resulta aberrante pues esos periodos están destinados precisamente para el descanso físico y la desintoxicación mental.

11. Su revisión y evaluación sustrae al profesor períodosdel día que puede emplear mejor en atender situaciones domésticas, planear tranquilamente sus clases y realizar acciones de mayor valía en el salón de clases.

12. Está demostrado por la investigación educativa que dejar de hacer la tarea en el hogar devuelve al estudiante el entusiasmo por saber y el gusto por la escuela.

13. En la actualidad, y con el avance de la tecnología, las tareas se resuelven simplemente con el copy-paste (copiar y pegar) de materiales que ofrece buena cantidad de sitios en la Internet, y que por lo general los supuestos estudiantes ni siquiera leen.

14. Sobre las tareas escolares nada dicenel artículo Tercero constitucional, la legislación que norma la educación mexicana y la Ley de Educación “para” el Estado de Baja California Sur, y sí, en cambio, “fomentar y promover la lectura y el libro” (párrafo XV, artículo 7o. de esta última), por lo que pueden serreemplazadas, digamos, con lecturas amables en casa que promuevan el placer y el conocimiento que proporcionan los libros, al margen de imposiciones nefandas.

Existe por fortuna una extensísima variedad de obras para cada edad, de las que se puede proveer a los chicos que son capaces de competir con sus juegos en teléfonos móviles y demás dispositivos. Igualmente fuera de esperarse que los padres estén dispuestos a compartir horas de recreo con los niños en convivencias en verdad productivas.

Podría pensarse asimismo en otro enfoque de la actividad extra escolar como el diseño de tareas que fomenten la creatividad, la sensibilidad artística, el análisis y la práctica de valores éticos, normas de urbanidad, respeto y convivencia social que últimamente han sido marginadas tanto que hasta quizá el proceso educativo haya dejado de serlo para convertirlo en instructivo simplemente, meramente informativo y memorístico como en las antiguallas que pensábamos ya felizmente superadas.

Por estas y otras varias razones, ese nocivo fósil de la vieja escuela debe declararse pernicioso y ser erradicado de una vez por todas de las estrategias didácticas, lo cual constituirá un logro en bien de la cultura y la libertad que se debe procurar para quienes están todavía y los vienen.

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